La Unión Europea dará un nuevo paso para poner orden al boom de las compras en línea de bajo coste. A partir de este miércoles, Bruselas aplicará una tasa de 3 euros a los paquetes de menos de 150 euros que lleguen directamente a los consumidores europeos desde países de fuera del bloque comunitario.
La medida afectará especialmente a grandes plataformas de comercio electrónico como Shein o Temu, aunque fuentes comunitarias insisten en que no está pensada contra ningún país ni empresa concreta. El objetivo, defienden, es proteger a los consumidores europeos, garantizar un mercado más justo y responder a las quejas del comercio local ante una competencia que consideran desleal.
Millones de paquetes cada día
La magnitud del fenómeno es enorme. La UE procesa cada día unos 16 millones de paquetes de esta categoría, que representan el 97% de los envíos, pero solo el 2% del valor total. Este volumen ha disparado la presión sobre las aduanas, que tienen muchas dificultades para controlar todos los productos que entran en el mercado europeo.
Según fuentes comunitarias, el sistema actual es “extremadamente difícil, si no imposible” de gestionar con garantías. Por ello, la tasa se plantea como una medida temporal mientras se prepara una reforma más amplia de los controles aduaneros adaptada al crecimiento del comercio electrónico mundial.
Tres euros por artículo
La propuesta de la Comisión Europea prevé que el cargo se aplique a los artículos de menos de 150 euros importados directamente por consumidores de la UE. La tasa será de 3 euros por artículo, de manera que un mismo paquete podría tener más de un cargo si incluye varios productos.
En cambio, los artículos que se envíen primero a almacenes situados dentro de la Unión Europea afrontarán una tasa inferior, de 50 céntimos.
Respuesta a la competencia desleal
El nuevo impuesto llega tras meses de debate sobre el impacto de las plataformas asiáticas de bajo coste en el comercio europeo. Comerciantes y vendedores del continente denuncian que estas empresas pueden operar con costes muy bajos y con controles menos exigentes, lo que les da una ventaja competitiva.
Desde Bruselas, sin embargo, insisten en que la medida no busca señalar a ninguna plataforma concreta, sino reforzar el control de los productos que entran en el mercado único y garantizar que cumplen las normas europeas de seguridad, consumo y competencia.
La Unión Europea no es la única que se mueve en esta dirección. Los Estados Unidos ya aplican un impuesto similar desde el verano pasado y el Reino Unido también prepara medidas para regular mejor la entrada masiva de paquetes de bajo coste.
Con esta tasa, la UE quiere empezar a cambiar las reglas de un mercado que ha crecido de manera acelerada y que ya forma parte del día a día de millones de consumidores europeos.
