Unió de Pagesos (UP) reclama que se haga un recuento de las viñas de toda Cataluña y que se impulse un arranque "social" y "ordenado" de este cultivo ante el stock de uva. Según el sindicato, la disminución del consumo de vino "mundialmente", el cambio climático y la situación geopolítica son los principales motivos que han hecho caer su consumo.
"La única manera de salvar el sector es equilibrando esta oferta y la demanda y eso supone poder sacar viñas del mercado", ha aseverado David Sendra, responsable de la Vinya i el Vi de UP. Este lunes, los agricultores han entregado una carta en las oficinas comarcales de Agricultura del Vendrell, Falset, Valls y Tàrrega para pedir la implementación de estas medidas al Departamento.
¿QUÉ PASA CON EL CONSUMO DE VINO?
La petición llega en un momento especialmente delicado para el sector vitivinícola catalán. Después de varios años marcados por la sequía, las bodegas y cooperativas afrontan ahora un problema diferente: la acumulación de stocks de vino y de uva provocada por la caída del consumo, tanto en Cataluña como en los principales mercados internacionales.
Este descenso de la demanda ha coincidido con un cambio de hábitos entre los consumidores, especialmente los más jóvenes, que cada vez beben menos vino, así como con la inflación, la incertidumbre económica y la situación geopolítica internacional.
Los primeros síntomas de la crisis ya son visibles. Diversos elaboradores han advertido que tienen depósitos llenos, lo que dificulta dar salida a la próxima vendimia y presiona a la baja el precio de la uva. Algunas empresas del sector han comenzado procesos de reestructuración, con ajustes de plantilla o expedientes laborales, mientras cooperativas y organizaciones agrarias alertan de que muchos viticultores ven comprometida la viabilidad de sus explotaciones. Ante este escenario, el sector reclama medidas estructurales que permitan reducir el exceso de producción y adaptar la superficie de viña a la demanda real del mercado.
EL PRIORAT, UN EJEMPLO PARADIGMÁTICO
En el Priorat, un territorio dominado ampliamente por el cultivo de la viña y por las bodegas, la situación empieza a ser preocupante. Después de tres años de una de las peores sequías del país, la acumulación de vino en las tinas de muchas bodegas hace que las empresas vitivinícolas hayan prescindido de los trabajadores temporales para quedarse con el mínimo imprescindible de trabajadores.
También son numerosos los viticultores que vendían su producción a grandes marcas vitivinícolas a los cuales se les ha comunicado que este año no les comprarán la cosecha, mientras las cooperativas, con un problema similar, no aceptan nuevos socios.
En los últimos treinta años la superficie destinada a la viña, especialmente dentro de la DOQ Priorat, ha aumentado notablemente en detrimento de otros cultivos tradicionales como el aceite y los frutos secos. Y esto hace que una crisis sistémica como esta sacuda fuertemente el tejido productivo de la comarca.
Bodegas privadas y cooperativas deben hacer una reflexión y buscar nuevos segmentos de mercado ante este cambio de tendencia: vinos rancios y dulces, destilados y licores de hierbas, vino sin alcohol o vinos blancos a partir de variedades negras de uva se apuntan como posibles soluciones para reflotar el sector. La solución está en manos de bodegas, DOs y administraciones, pero mientras tanto algunos agricultores continúan empeñados en colocar la cosecha de este año que, en principio, se prevé buena.