Durante la primera sesión del juicio celebrado en la Ciutat de la Justícia, dos guardias urbanos de Barcelona, reconocidos con incapacidad permanente total y absoluta por las lesiones sufridas, han relatado los hechos ocurridos el 18 de junio de 2021 en el mar, coincidiendo con las jornadas del Cercle d’Economia en el Hotel W. Los policías han afirmado que las embarcaciones de Greenpeace intentaron embestir la patrulla policial.
Relatos de los agentes sobre la persecución marítima
El primer agente, quien asumió el timón del barco Guaita y tiene reconocida una incapacidad permanente absoluta, ha detallado que el seguimiento duró aproximadamente unos veinte minutos, iniciándose a la altura de la playa de la Nova Icària. Con más de 4.000 horas de experiencia navegando, ha explicado que “la lancha más grande de Greenpeace se cruzó varias veces en su trayectoria”, hecho que le obligó a ejecutar “una maniobra brusca” para frenar y evitar un choque frontal.
Esta acción provocó que impactara contra el cuadro de mando y otros elementos metálicos internos mientras el suelo estaba resbaladizo por el agua filtrada procedente de los embates de las embarcaciones ecologistas. Como consecuencia, ha sufrido lesiones en la zona dorsal y también afectaciones psicológicas; actualmente está pendiente de una intervención quirúrgica. Además, ha apuntado: “Tuve que evitar la colisión frontal con otra lancha más pequeña” situándose “a tres o cuatro metros” mientras rodeaban los vehículos acuáticos. En sus palabras, los activistas “buscaban el choque” hasta el punto que él mismo alertó a los compañeros diciendo: "Disparad porque nos matarán".
La explicación del segundo agente herido
El otro policía implicado, con incapacidad permanente total reconocida, ha justificado la intervención indicando que “una pancarta al aire” desde el mar suponía un motivo suficiente para identificarlos. Según ha manifestado, Greenpeace “hicieron caso omiso” tanto cuando se les pedía alejarse como cuando se les exigía detener los motores.
No obstante, ha admitido que “no había riesgo directo de colisión”, pero sí un cierto grado de peligro durante toda la persecución marítima. Este agente ya está retirado a raíz de los hechos y ha reconocido que ni él ni sus compañeros llevaban casco —a pesar de ser conscientes de que no era necesario porque no se trataba de un rescate en el mar— y tampoco llevaban calzado adecuado para esta situación.
Testimonios desde tierra confirman movimientos sospechosos
Dos personas más miembros del equipo costero montadas en un quad han corroborado parte de los relatos anteriores. Uno de los agentes presente en aquella jornada explicó haber observado cómo la embarcación grande hacía movimientos en zig-zag delante del Guaita mientras escuchaban comunicaciones radiofónicas insistentes. Este agente afirmó: "Pensábamos que era narcotráfico o terrorismo" teniendo en cuenta también que aquel mes estaba vigente una alerta antiterrorista y se encontraba presente el presidente español.
El copiloto añade: "Como policías asumimos las peores situaciones" ante estas circunstancias excepcionales.
Detalle sobre el comportamiento de los activistas según los guardias urbanos
Otro miembro inicialmente al mando del Guaita —con titulación oficial como Patrón de Embarcaciones de Recreo (PER) desde 2017— ha indicado claramente: "En ningún momento hubo colisión entre embarcaciones", comparándolo con "una persecución paralela en coche sin llegar a tocarse".
Añade que a pesar de múltiples advertencias mediante gritos, silbidos y señales acústicas desde el Guaita hacia las dos embarcaciones ecologistas no respondieron. De hecho, solo comunicaron desde la barca grande que era “peligroso” detenerse por el globo esteliforme utilizado por los activistas.
El agente asegura que ambas embarcaciones intentaron embestirlos; especialmente destaca cómo la más grande parecía proteger la huida de la pequeña que se dirigió frontalmente contra el Guaita antes de tomar rumbo hacia Badalona. Él mismo relata estar "bien agarrado", ubicado detrás del piloto principal mientras veía cómo otros compañeros luchaban por mantenerse firmes dentro de la embarcación inestable. Esta persecución le provocó una baja médica por lumbalgia durante tres días.
Detenciones y descubrimiento posterior
Finalmente, después de esta huida marítima los policías van detener a dos personas vinculadas a Greenpeace en el Puerto del Fórum. Allí mismo descubrieron también que entre los ocupantes había periodistas acreditados; así conocieron mejor los motivos reales detrás de esta acción reivindicativa.
Posición pública de los activistas ecologistas
Greenpeace, por su parte, defiende firmemente haber llevado a cabo una “protesta pacífica” sin intenciones nocivas desde el primer momento. La organización valora positivamente este primer día judicial destacando que las declaraciones policiales se enmarcan dentro de su condición como agentes perjudicados pero insisten: "Ninguno" de sus barcos "embistió" nunca la barca policial ni "sufrieron lesiones ninguna de las siete personas" presentes en sus vehículos acuáticos.