Más de 2.000 jóvenes han podido comprar su primera vivienda gracias a los préstamos de emancipación de la Generalitat durante el primer año de funcionamiento del programa. Según los datos del Institut Català de Finances, hasta ahora se han financiado las entradas de 1.387 pisos, aunque el número de beneficiarios se eleva hasta 2.052 porque muchas de las compras se hacen en pareja.
La iniciativa busca resolver uno de los principales obstáculos que encuentran los jóvenes cuando quieren acceder a una hipoteca: disponer de los ahorros necesarios para pagar la entrada. El programa cubre hasta el 20% del valor del inmueble, con un límite de 50.000 euros, y lo hace mediante un préstamo sin intereses.
El precio medio de las viviendas adquiridas se sitúa en 190.092 euros, mientras que el importe medio prestado por la Generalitat es de 36.437 euros. Los beneficiarios tienen una edad media de 29,7 años.
Más de la mitad vivían de alquiler
El programa ha permitido dar el salto a la propiedad sobre todo a jóvenes que hasta ahora vivían de alquiler. En concreto, representan el 55,5% de los beneficiarios, mientras que un 37% todavía residían en casa de los padres antes de comprar el piso. El resto vivían en viviendas cedidas o se encontraban en otras situaciones residenciales.
Barcelona concentra más de la mitad de las operaciones, con un 56,3% del total. A continuación se sitúan las comarcas gerundenses, con el 10,3%, y el Penedès, con un 10%. El Camp de Tarragona acumula el 7,7% de los préstamos, por delante de la Cataluña Central, Ponent, las Terres de l'Ebre y el Alt Pirineu i Aran.
El límite de edad se amplía hasta los 40 años
Desde el 1 de junio, el programa también está abierto a personas de hasta 40 años. En este primer mes de ampliación, el ICF ya ha recibido 218 solicitudes válidas de personas de entre 36 y 40 años.
La iniciativa está dotada con 100 millones de euros anuales y permite aplazar la devolución del préstamo público hasta que se haya terminado de pagar la hipoteca convencional, con un plazo máximo de 30 años.
A cambio, las viviendas compradas con este sistema pasan a tener de manera permanente la calificación de vivienda de protección oficial de precio limitado.
Para acceder, es necesario tener entre 18 y 40 años, estar empadronado en Cataluña, comprar la primera vivienda como residencia habitual y cumplir los requisitos de ingresos y solvencia establecidos.