Las incidencias en la línea R-15 y el paro de los maquinistas han vuelto a poner en jaque la movilidad ferroviaria en el sur de Cataluña, con afectaciones especialmente notorias entre Riba-roja d’Ebre y Reus, tramo que estos días se ha tenido que cubrir con autobuses.
Una de las afectadas es María Isabel, vecina de Falset, que este viernes se ha encontrado en la estación de Marçà sin poder coger el tren regional para desplazarse hasta Barcelona. Aunque Renfe había habilitado un servicio alternativo por carretera, la pasajera asegura que la información y las opciones no han sido suficientes. “Cuando he llegado a la estación de Marçà me he encontrado que no venía el tren, he llamado y me han dicho que tenía que ir en autobús hasta Reus”, ha explicado.
Ante la falta de combinaciones eficientes, ha tenido que recurrir a una amiga para que la llevara en coche hasta Reus, desde donde finalmente ha podido coger el tren hacia Barcelona. “Voy a un curso, me habría perjudicado un montón, pero es lo que hay”, ha dicho resignada. A pesar de no ser usuaria habitual del servicio ferroviario, ha lamentado la situación y la falta de alternativas: “Miré la combinación de autobuses, pero tampoco hay una combinación buena para llegar a tiempo a los sitios”. Además, ha sido crítica con la huelga de los maquinistas: “Lo veo mal porque es un servicio público, la gente no coge el tren para ir a pasear, lo hace por necesidad”.
En la estación de Reus, el panorama este viernes al mediodía era de poca afluencia. Los andenes estaban casi vacíos y eran pocos los viajeros que compraban billetes. Después de dos días sin trenes, las opiniones entre los usuarios estaban divididas.
Erika Zambrano, usuaria habitual del tren entre Reus y Tarragona, ha optado por el autobús durante el corte y defiende la protesta laboral. "Me parece bien, -los maquinistas- están en su derecho", ha afirmado. En la misma línea se ha expresado Carla, una joven de Botarell que viajaba a Barcelona con amigas: "Ha muerto un maquinista, es peligroso para ellos y para los viajeros, veo bien que se manifiesten para conseguir que esté todo regulado, para que haya un buen mantenimiento de las vías".
También Eric, estudiante de Arquitectura de Barcelona, se ha visto obligado a reorganizarse. Este jueves se desplazó en coche hasta Reus para asistir a un examen de recuperación y, debido a la parada, decidió quedarse a dormir en el municipio. “Me ha afectado de lleno porque me he tenido que esperar, pero prefiero quedarme aquí una semana que sufrir un accidente en el tren, si se tiene que parar el servicio por nuestra seguridad, me parece bien”, ha dicho, a pesar de reconocer el cansancio generalizado: “Estamos un poco hartos”.
Finalmente, Ona, estudiante que llevaba dos días intentando volver a Barcelona, ha explicado que este viernes ha podido viajar con relativa normalidad, a pesar de algunos retrasos. “Hoy pocos problemas, en la estación hay poca gente, el tren va casi vacío, estaba todo desierto, no había prácticamente pasajeros”, ha indicado, añadiendo que su tren ha llegado con unos diez minutos de retraso. Preguntada por su confianza en Renfe, ha sido clara: “Siempre llega tarde, no he vivido nada diferente, siempre he ido a la universidad de la misma manera, no he podido confiar nunca”, remarcando que el autobús “le sale muy caro” y no es una alternativa viable.
Las incidencias recurrentes y la falta de opciones de transporte eficientes continúan generando malestar entre los usuarios, atrapados entre la necesidad de desplazarse y un servicio ferroviario que, para muchos, hace tiempo que no da respuesta a sus necesidades.