Tarragona da un paso adelante para blindar su futuro hídrico. La Empresa Municipal Mixta de Aguas de Tarragona (Ematsa) ha puesto en marcha una nueva Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) en Bonavista, una infraestructura clave para garantizar el suministro en situaciones de emergencia.
Con una inversión de 1,7 millones de euros, la planta ya funciona a pleno rendimiento y permite incorporar al sistema dos pozos propios —Soler Bas y la Boella— con todas las garantías sanitarias, reduciendo así la dependencia de fuentes externas.
El alcalde, Rubén Viñuales, ha destacado que se trata de una instalación que “transforma una vulnerabilidad histórica en una fortaleza” en un contexto marcado por la emergencia climática.
La nueva ETAP permite tratar hasta 240 metros cúbicos de agua por hora, una capacidad suficiente para cubrir las necesidades básicas de unos 40.000 habitantes en caso de fallo del sistema principal. El agua tratada se incorpora al depósito de Bonavista, que da servicio a los barrios de poniente y a la Canonja, reforzando así la red en una de las zonas más pobladas del municipio.
Dos tratamientos diferentes para cada pozo
La planta incorpora un sistema innovador con dos líneas de tratamiento diferenciadas, adaptadas a las características de cada captación.
- Por un lado, el pozo Soler Bas se centra en la eliminación del hierro mediante procesos de oxidación y filtración con materiales naturales como la antracita y el sílex.
- Por otro lado, el pozo de la Boella utiliza filtros de carbón activado para eliminar microcontaminantes orgánicos, garantizando así una calidad óptima del agua.
Este sistema permite optimizar el tratamiento y asegurar un agua segura y de calidad en todo momento.
Nuevas inversiones para mejorar la presión
El proyecto no se detiene aquí. Ematsa prevé iniciar este mismo mes la construcción de una nueva estación de bombeo para mejorar la presión en determinadas zonas. La primera fase se centrará en el barrio de Buenos Aires, con una inversión de 600.000 euros, y posteriormente se extenderá a Bonavista y la Canonja con una actuación adicional de 1 millón de euros.
Esta nueva infraestructura se enmarca dentro de la estrategia de Ematsa para adaptarse a los efectos del cambio climático y garantizar un suministro más robusto, diversificado e independiente.
Con esta actuación, Tarragona refuerza su capacidad de respuesta ante situaciones extremas y avanza hacia un modelo de gestión del agua más eficiente, seguro y sostenible.
