La Empresa Municipal Mixta de Aguas de Tarragona (Ematsa) ha cerrado el ejercicio 2025 con una inversión global de 6,2 millones de euros destinada a reforzar el ciclo integral del agua en la ciudad. Las actuaciones se han centrado en la renovación de redes, la mejora de los recursos propios, la modernización tecnológica y la adaptación de las infraestructuras a los nuevos escenarios climáticos, marcados tanto por la escasez hídrica como por episodios de lluvias intensas.
El presidente de Ematsa, Nacho Garcia, ha señalado que las prioridades del último año han sido reducir pérdidas, preservar los recursos disponibles y anticiparse a situaciones de riesgo. Según la compañía, las inversiones buscan garantizar la seguridad del suministro y la protección del medio ambiente en un contexto cada vez más exigente.
Renovación del alcantarillado con sistemas sin zanjas
Una de las principales líneas de actuación ha sido el saneamiento. Durante 2025 se han rehabilitado 5,5 kilómetros de tuberías de alcantarillado mediante el sistema de manga flexible, una tecnología que permite renovar los colectores sin abrir zanjas y reducir el impacto sobre la vía pública y el vecindario.
Tarragona es una de las ciudades pioneras en el uso planificado y preventivo de este sistema. El plan global prevé llegar a los 32 kilómetros de red rehabilitada antes de 2033, con una inversión anual aproximada de 1,9 millones de euros. Paralelamente, se han inspeccionado más de 36 kilómetros de alcantarillado con robots con cámara, se han limpiado más de 6.300 imbornales y se han aplicado tratamientos preventivos contra plagas en 168 kilómetros de red
Mejoras para hacer frente a las lluvias torrenciales
En el ámbito del drenaje urbano, Ematsa ha avanzado en la modelización matemática de las redes de abastecimiento y saneamiento, una herramienta que permite simular escenarios críticos y planificar actuaciones para reducir el riesgo de inundaciones. A partir de este trabajo se ha definido el proyecto del nuevo aliviadero de la plaza dels Carros, del cual ya se han hecho prospecciones arqueológicas y se ha iniciado la redacción.
A lo largo del año también se han ejecutado obras en puntos estratégicos de la ciudad, especialmente en la Parte Baja, con la construcción de arquetas de grandes dimensiones para facilitar la limpieza de las galerías principales y garantizar su capacidad hidráulica. Actuaciones similares se han llevado a cabo en la Rambla Nova, en la calle Pons d'Icart y en la calle Barcelona, donde también se ha incrementado la capacidad de la galería de aguas residuales antes de la estación de bombeo
Además, se ha reforzado la red de sensores con nuevos puntos de control en la plaza General Prim y en la calle Castaños, que permiten monitorizar en tiempo real el nivel del agua y activar alertas en caso de riesgo de inundación.
Suministro más eficiente y alto rendimiento
En cuanto a la red de abastecimiento, las inversiones se han concentrado en tramos clave como la calle Tortosa, en Torreforta, donde se ha renovado casi un kilómetro de tubería, y en la conexión entre los sectores urbanísticos PP9 y PP10 de Campclar, aún en ejecución, para garantizar el suministro a los nuevos desarrollos.
Una de las actuaciones más singulares ha sido la rehabilitación de un tramo de 150 metros de tubería suspendida en el puente de acceso a la avenida Roma, sobre el río Francolí, donde por primera vez se ha aplicado la tecnología de manga flexible reforzada a la red de agua potable.
Gracias a la renovación continuada y al sistema de detección de fugas, con más de 140 sensores entre móviles y estaciones remotas, el rendimiento hidráulico de la red se ha mantenido en el 87,4%.
Más autonomía con recursos propios
La producción propia de agua ha sido otro eje estratégico. Durante el 2025 se ha rehabilitado y equipado el pozo Renau II, una captación construida en los años ochenta, y se ha puesto en marcha una nueva Estación de Tratamiento de Agua Potable en Bonavista, que refuerza el suministro a la zona de Ponent.
En el ámbito de la depuración, Ematsa ha destinado 2,3 millones de euros anuales, financiados con el canon del agua, a la mejora continua de las instalaciones. Entre las actuaciones destacan las mejoras en las estaciones de bombeo de la playa Larga y de la calle Barcelona, la instalación de nuevos caudalímetros en la EDAR de Tarragona y una nueva área de recepción y tratamiento de cisternas.
Innovación, sostenibilidad y compromiso social
El laboratorio de la compañía se ha reforzado con equipamiento analítico de última generación para detectar contaminantes a concentraciones mínimas y con sistemas de monitorización en línea que garantizan el control continuo de la calidad del agua. A lo largo del año se han realizado cerca de 740 determinaciones analíticas.
Ematsa también participa en proyectos de investigación para la eliminación de compuestos PFAS, en colaboración con centros como CETAQUA y EURECAT. En paralelo, ha impulsado acciones de sostenibilidad energética, con un 25% de la energía consumida autoproducida y una flota con 41 vehículos eléctricos e híbridos.
En el ámbito social y ambiental, se han ampliado los puntos de agua refrigerada en diversos barrios, se han suministrado más de 7.400 litros de agua en eventos públicos y se han evitado casi 28 toneladas de residuos sólidos al medio gracias a redes de retención en los aliviaderos. El programa educativo EscolAQUA ha llegado a más de 1.300 alumnos de 14 centros.
Según la compañía, el conjunto de estas actuaciones consolida una estrategia orientada a hacer de Tarragona una ciudad más resiliente, sostenible y preparada ante los retos hídricos presentes y futuros.