El alcalde de Salou y presidente del Patronato Municipal de Turismo, Pere Granados, ha participado este martes como ponente en una mesa redonda del ciclo Spain Talks, celebrada en la embajada de España en Londres. El debate, bajo el título “Tourism Taxes: For and Against”, se ha centrado en las tasas turísticas y ha reunido diferentes visiones institucionales y empresariales.
La sesión ha sido moderada por el periodista y experto en viajes Simon Calder y ha contado también con la participación de la alcaldesa de Torremolinos, Margarita del Cid, y del director de turismo de Marketing Manchester, Nick Brooks-Sykes.
Durante su intervención, Granados ha defendido la tasa turística siempre que sea “justa, equitativa y finalista”, orientada a mejorar la calidad de vida y el bienestar tanto de residentes como de visitantes, así como el progreso del destino. En esta línea, ha subrayado la necesidad de avanzar hacia un modelo turístico basado en la calidad por encima de la cantidad y en la sostenibilidad.
El alcalde ha remarcado que los turistas deben contribuir a sufragar los costes que genera la actividad turística, como la seguridad, la limpieza o el mantenimiento del espacio público, y ha defendido que “el mejor lugar para visitar es el mejor lugar para vivir”. También ha añadido que Salou apuesta por “una ciudad amable, segura, sostenible y con productos atractivos para que la estancia sea una experiencia inolvidable”.
Granados ha situado Salou como ejemplo de destino con alta presión turística, con una población de 33.000 habitantes y cerca de 3 millones de visitantes anuales, y ha defendido la necesidad de gestionar este volumen para garantizar la calidad del servicio y evitar tensiones sociales o episodios de turismofobia, que ha asegurado que no se dan en el municipio.
Por su parte, Margarita del Cid ha explicado que en Andalucía todavía no se aplica la tasa turística, aunque el debate está abierto y requiere reflexión. Ha coincidido en la importancia de priorizar el bienestar de los residentes y ha advertido que cualquier tasa no debe tener un efecto disuasorio.
Desde Manchester, Nick Brooks-Sykes ha puesto como ejemplo la implantación de una tasa turística de una libra en la ciudad británica. Según ha indicado, la medida no ha reducido el número de visitantes y ha permitido mejorar servicios y reforzar el destino. “La tasa es una herramienta que ayuda a transformar los destinos”, ha concluido.