Reinventar la antigua N-340: Obras para convertirla en un eje comercial y de cohesión

Alcaldes, comerciantes y vecinos aplauden la mejora de la calidad de vida con la salida del grueso del tráfico

06 de abril de 2026 a las 12:37h

Cerca de una década y media después de que el grueso del tráfico de la carretera N-340 dejara de atravesar los núcleos urbanos del Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre, los ayuntamientos afectados siguen trabajando para convertirla en un paseo urbano que favorezca comercio y peatones.

En Miami Platja, en el municipio de Mont-roig del Camp, se inicia ahora la tercera fase de la transformación de esta vía en un “eje comercial”. Hasta ahora se han invertido más de 15 millones de euros en diferentes tramos, con carriles para peatones y bicicletas y un carril por sentido de circulación. La tercera fase, con un presupuesto de 6,4 millones de euros, remodelará el tramo entre la plaza Tarragona y la avenida María Cristina, en dirección a Cambrils.

Según el alcalde, Fran Morancho, “Miami Platja nació a partir de una carretera, y creció condicionado por esta infraestructura y por la vía del tren”. Morancho recuerda su propia experiencia: “Yo he crecido con la nacional, con los camiones, con el ruido, con los restaurantes”, explicando que sus padres tenían un negocio a pie de carretera y que hubo varios accidentes, algunos mortales.

La tercera generación de la pastelería ‘La Glòria’, Maria Glòria Díaz, recuerda con emoción el día que se desvió el tráfico: “Estábamos muy contentos”, dice, rememorando la celebración con amigos cuando los camiones empezaron a circular por la autovía A-7. Díaz añade que la transformación ha traído “menos impacto acústico, más calidad de vida y mucha tranquilidad”.

En l’Aldea, el proceso es similar. La variante de la AP-7 desvió el tráfico fuera del núcleo urbano el 3 de octubre de 2013, generando “mucho temor” entre los comerciantes, según Mercè Tafalla y su hijo Marc Borràs, que regentan una tienda familiar. Con el tiempo, sin embargo, las dudas se han disipado: “Era muy inhumano: el ruido, la contaminación... Ahora es mucho mejor: estamos más contentos, es más pueblo”, explica Borràs. El alcalde Xavier Royo subraya que “nadie me ha transmitido que echa de menos la carretera por algún motivo u otro, de ninguna manera, porque el pueblo ha ganado mucho en tranquilidad, se ha pacificado mucho el tráfico”.

El proceso de urbanización en l'Aldea ha sido gradual. Durante las dos primeras fases, que permitieron remodelar 1,5 km de travesía con arbolado y carril bici, se invirtieron cerca de 1,15 millones de euros. Las terceras y cuartas fases, con 800.000 euros más, completarán la reurbanización de los 2,3 km de la N-340 y de los tramos urbanos de la N-235, con un coste final previsto de unos 5 millones de euros.

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Los comerciantes reconocen que se han tenido que “reinventarse” ante los cambios, especialmente en restauración, pero valoran positivamente los beneficios: “Lo importante es que la gente ahora puede entrar en l'Aldea sin tener la presión del tráfico que había en la época”, explica Tafalla. Borràs añade que la nueva travesía permite “caminar, ir en patinete o bicicleta y respirar más tranquilo”, además de recomponer la cohesión entre los barrios del pueblo.

A pesar de los avances, los alcaldes continúan pendientes del Ministerio de Transportes para mejorar algunos tramos de la N-340: Morancho reclama que se ejecute un plan para “humanizar” el trayecto entre Miami Platja y Cambrils con rotondas y carril bici para peatones.