La Conca de Barberà ha dado un paso adelante para adaptar el territorio al cambio climático y reforzar la prevención de incendios forestales. El Consell Comarcal, a través de Concactiva, ha impulsado La Pleta, la primera escuela de pastores del Camp de Tarragona y la segunda de Cataluña, con el objetivo de recuperar la ganadería extensiva y evitar que este oficio se pierda en las comarcas tarraconenses.
El proyecto nace en un contexto en el que los bosques cada vez acumulan más vegetación y son más vulnerables a los grandes incendios. En este escenario, los rebaños de ovejas, cabras o vacas vuelven a tener un papel clave: mantienen limpio el sotobosque de manera natural y ayudan a crear paisajes más resilientes.
La Pleta es un centro de formación en ganadería extensiva y paisaje, con clases teóricas y prácticas. El curso está coordinado por el pastor y monitor de adiestramiento de perros Armand Flaujat, natural de Puigcerdà y establecido desde hace unos años en las comarcas de Tarragona. Desde su experiencia en el Pirineo y en el sur del país, Flaujat destaca a 3Cat que el pastoreo en el Camp de Tarragona tiene características propias: “Aquí todo es diferente. La comida, la alimentación del ganado, el comportamiento, el terreno... Es una manera diferente de trabajar que no se conoce”.
Un curso gratuito para formar pastores en el territorio
El curso se imparte en Montblanc en su parte teórica y en fincas cercanas en cuanto a la formación práctica. Está abierto a todo el mundo, pero se dirige especialmente a personas del Camp de Tarragona que quieran trabajar en este ámbito y contribuir a crear una bolsa de pastores y pastoras en el territorio.
Según Carles Heredia, técnico de Concactiva en La Pleta, el Camp de Tarragona, las montañas de Prades y las zonas de interior son espacios especialmente vulnerables ante el cambio climático. Por ello, defiende que es imprescindible impulsar iniciativas de ganadería extensiva y garantizar la presencia de pastores.
La formación tiene 210 horas lectivas y es gratuita gracias a la participación de la Cambra de Comerç de Reus y a la financiación del programa Talento Joven. La previsión es que el curso se haga cada año por estas fechas y que también pueda ofrecer alojamiento a los alumnos que vengan de fuera, tal como avanza 3Cat.
Más allá de la escuela: quesos y apoyo a los ganaderos
La Pleta no quiere ser solo un centro de formación. Concactiva trabaja para que el proyecto se convierta en una herramienta de apoyo real a la ganadería extensiva y ayude a hacer viables las explotaciones del territorio.
Una de las principales iniciativas previstas es la apertura, este mismo año, de un obrador de quesos compartido. La idea es que los pastores y pastoras de la zona puedan elaborar productos lácteos propios, como quesos, yogures o kéfires, reduciendo costes de producción e intermediarios.
El proyecto también incluye la mejora y ampliación del matadero de Santa Coloma de Queralt, pensado para dar servicio a los pequeños ganaderos. De esta manera, La Pleta aspira a convertirse en un modelo circular de apoyo a la ganadería extensiva, desde la formación hasta la transformación y comercialización del producto.
Jóvenes que quieren vivir del campo
La mayoría de alumnos del curso son jóvenes con interés por trabajar en el campo y dedicarse a la ganadería. Algunos provienen de entornos urbanos y otros ya tienen contacto directo con el mundo rural.
Es el caso de Ainhoa Royo, de 22 años, que ya trabaja en una finca ganadera y se ha apuntado al curso para mejorar la comunicación con su perra Wendy. Explica que la formación pone mucho el foco en el adiestramiento de perros, una herramienta esencial para el pastoreo.
También participan los hermanos Clàudia y Roger Esplugas Gallardo, de 21 y 23 años, de Montblanc. Ambos han cursado estudios agrarios y quieren especializarse en ganadería y pastoreo. Roger admite que la dureza del trabajo no le preocupa tanto como su viabilidad económica: “Lo que me da miedo es gestionarlo económicamente”. Para su hermana Clàudia, en cambio, ser pastora es también una manera de comprometerse con el territorio.
Otro perfil es el de Maria del Mar Naranjo, que viene de familia ganadera. En casa tienen una sesentena de ovejas y se ha inscrito al curso para profundizar en el pastoreo con la voluntad de ampliar el rebaño.
Pastores cada vez más necesarios
La demanda de pastores crece a medida que los municipios buscan fórmulas naturales para prevenir incendios y mantener el paisaje. La silvopastura permite que los rebaños coman el sotobosque y reduzcan la carga vegetal, una tarea cada vez más valorada en un contexto de emergencia climática.
Municipios como Cunit o Salou ya han impulsado proyectos de silvopastura, que también se han convertido en iniciativas educativas para acercar a los escolares la importancia de cuidar el territorio.