Un estudio de la URV descubre cómo una ecografía abdominal funciona para medir la grasa visceral y predecir riesgos metabólicos

Un nuevo estudio confirma que la ecografía es una herramienta fiable para cuantificar la grasa visceral, relacionada con enfermedades metabólicas y cardiovasculares, en comparación con la resonancia magnética

04 de febrero de 2026 a las 18:40h

La distribución de la grasa corporal, especialmente cuando se acumula en la zona abdominal, es clave para determinar el riesgo de padecer enfermedades metabólicas y cardiovasculares. No obstante, no toda la grasa localizada en el abdomen presenta igual impacto: mientras que la grasa subcutánea, situada bajo la piel, tiene un riesgo menor, la grasa visceral, que se encuentra más profundamente y rodea órganos vitales, está mucho más asociada a problemas de salud. Por ello, identificar qué tipo predomina en cada persona resulta fundamental para evaluar correctamente este riesgo y orientar las estrategias clínicas

La ecografía abdominal como alternativa accesible

Actualmente, la evaluación clínica del riesgo vinculado a la grasa abdominal se realiza habitualmente mediante la medición del perímetro de cintura. Esta técnica es sencilla, pero limitada porque no diferencia entre grasa subcutánea y visceral. Las técnicas de imagen avanzadas como la resonancia magnética (RM) o la tomografía computarizada ofrecen datos precisos, pero tienen un coste elevado y no son fácilmente accesibles en los centros de atención primaria.

Ante esta situación, un equipo liderado por investigadoras del Departamento de Medicina y Cirugía de la Universitat Rovira i Virgili (URV) ha explorado si la ecografía abdominal, una técnica más económica y disponible en muchos hospitales y centros sanitarios, puede ser una opción válida para medir la grasa visceral. En palabras de Claudia Jiménez -ten Hoevel, coautora del estudio: “La ecografía es una herramienta presente en la mayoría de centros de atención primaria y hospitales que, con profesionales de la salud entrenados, permite obtener imágenes en tiempo real a un coste muy reducido”.

Método: comparación entre ecografía y resonancia magnética

El estudio contó con una muestra de 113 adultos con obesidad abdominal residentes en Reus y sus alrededores. A cada uno se le realizaron tanto una resonancia magnética como una ecografía abdominal en un período corto —entre tres y cuatro días— para garantizar que las medidas fueran comparables.

Eficacia probada pero con limitaciones específicas

Los resultados publicados en la revista Diabetes, Obesity and Metabolism indican que las medidas obtenidas mediante ecografías concuerdan bastante bien con las registradas por resonancia magnética en cuanto al volumen de la grasa visceral. No obstante, se han detectado limitaciones al cuantificar la grasa subcutánea mediante ecografía —un aspecto ya observado en estudios anteriores.

Este hecho queda reflejado en las palabras de Anna Pedret, también investigadora implicada: “La conclusión principal es que la ecografía puede ser especialmente útil cuando el objetivo es identificar la grasa visceral, que es la que está más claramente asociada al riesgo metabólico.” Esta potencialidad se refuerza por el hecho de que esta técnica es fácil de utilizar por los profesionales formados y está disponible ampliamente en los centros sanitarios catalanes.

Vínculo entre grasa visceral elevada y trastornos metabólicos futuros

Además de evaluar la validez metodológica, el análisis ha profundizado en si los niveles detectados de grasa visceral pueden predecir alteraciones metabólicas futuras. Los resultados apuntan hacia una correlación significativa entre cantidades altas de grasa visceral medidas vía ecografía y condiciones como:

  • Prediabetes: estado caracterizado por niveles elevados pero aún no diagnósticos definitivos de diabetes tipo 2.
  • Síndrome metabólico: conjunto complejo de factores que incrementan el riesgo cardiovascular.

El estudio especifica umbrales concretos: un grosor igual o superior a 7,35 centímetros se asocia con mayor riesgo de prediabetes; mientras que desde los 5,77 centímetros, aumenta significativamente la probabilidad de enfermar por síndrome metabólico. Estas cifras evidencian cómo la ecografía puede convertirse en una herramienta esencial dentro de los protocolos clínicos habituales

Apuesta por el futuro: integración clínica ampliada

Todas estas conclusiones han motivado al grupo investigador Nutrición Funcional, Oxidación y Enfermedades Cardiovasculares (NFOC-SALUT) de la URV junto con el Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV) a continuar impulsando este método como una solución rápida, económica y práctica dentro de los servicios sanitarios públicos.

Ahora mismo están ampliando los estudios hacia otros colectivos poblacionales —especialmente personas entre 60 y 74 años— analizando también relaciones entre distribución de la grasa abdominal con funciones cognitivas o sarcopenia. Aquellos interesados en participar pueden ponerse en contacto directamente enviando un correo electrónico a estudisalimentacionfocsalut@gmail.com.

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Ismael Lobo García
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