Un estudio internacional identifica por primera vez regiones del genoma vinculadas al trastorno límite de la personalidad

La investigación, con participación del Institut Pere Mata y el IRB CatSud, detecta 11 regiones genéticas y confirma una base biológica compartida con otros trastornos mentales

24 de agosto de 2026 a las 20:57h

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El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) afecta cerca del 2% de la población en los países occidentales, suele empezar en la adolescencia y se diagnostica aproximadamente tres veces más a menudo en mujeres que en hombres. Se caracteriza por una inestabilidad persistente en las emociones, en las relaciones con los demás y en la imagen de uno mismo, y se asocia a menudo a conductas autolesivas y a un riesgo elevado de suicidio.

A pesar de su gravedad, no hay ningún fármaco aprobado específicamente para tratarlo y sus bases biológicas continúan siendo poco conocidas. Ahora, un consorcio internacional, con participación de el Hospital Universitario Institut Pere Mata (HUIPM) y el Instituto de Investigación Biomédica Cataluña Sur (IRB CatSud), ha identificado por primera vez regiones del genoma asociadas de manera consistente con este trastorno. El estudio, publicado en la revista Nature Genetics, es el análisis genético más elevado realizado hasta ahora sobre el TLP y el primer estudio de este tipo sobre un trastorno de la personalidad que obtiene resultados concluyentes.

El trabajo ha combinado datos de 27 estudios clínicos, biobancos y cohortes poblacionales de 14 países, coordinados desde el Central Institute of Mental Health de Mannheim (Alemania) en el marco del Psychiatric Genomics Consortium. El grupo de investigación Genética y Ambiente en Psiquiatría (GAP), integrado en HUIPM, el IRB CatSud, la URV y el CIBERSAM, ha participado con una de las dos cohortes independientes que han servido para confirmar los resultados obtenidos en el análisis principal. También han contribuido otros grupos del CIBERSAM, entre los cuales los del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau y el Hospital Universitario Vall d'Hebron.

El estudio ha identificado en total, 11 regiones del genoma y nueve genes que podrían contribuir al desarrollo del trastorno. Asimismo, estima que las variantes genéticas comunes analizadas explican alrededor del 17% de la susceptibilidad al trastorno. Este resultado confirma que el TLP tiene una arquitectura poligénica, es decir, que es causado por el efecto conjunto de muchísimas variantes de pequeño efecto, exactamente como ocurre con la esquizofrenia, la depresión o el trastorno bipolar.

El análisis muestra también que el riesgo genético del TLP coincide de manera notable con el de otros trastornos mentales, especialmente el trastorno de estrés postraumático, la depresión y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, como también con la conducta antisocial y las medidas de suicidio y autolesión. Sin embargo, se han detectado coincidencias con enfermedades físicas como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, la diabetes tipo 2, la obesidad y la hipertensión. Este hallazgo es especialmente relevante porque una parte importante de la reducción de la esperanza de vida de las personas con TLP se atribuye a problemas de salud física, y refuerza la necesidad de un abordaje asistencial que tenga en cuenta el conjunto de la salud de la persona. 

Elisabet Vilella, jefa del grupo de investigación Genética y Ambiente en Psiquiatría (GAP), explica que “estos resultados demuestran que el TLP tiene una base biológica comparable a la de otros trastornos mentales graves y es una evidencia que debería ayudar a reducir el estigma que todavía pesa sobre las personas que lo padecen y sus familias”. 

Los autores sitúan estos resultados en un punto equivalente al de los primeros estudios genéticos de la esquizofrenia de hace quince años, que comenzaron identificando unas pocas regiones antes de que la colaboración internacional y las muestras más grandes multiplicaran los hallazgos. Señalan también dos limitaciones importantes: todas las muestras analizadas son de ascendencia europea, por lo que es necesario ampliar la investigación a poblaciones diversas, y las puntuaciones de riesgo genético derivadas del estudio son una herramienta de investigación que no permite predecir el riesgo individual ni hacer diagnósticos. Los resultados del trabajo se han puesto a disposición de la comunidad científica para facilitar estudios posteriores y, a largo plazo, contribuir al desarrollo de tratamientos.

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