La implantación de una red formada por 432 sensores químicos ya está operativa en las zonas industriales norte y sur, así como en el puerto de Tarragona. Estos aparatos se encuentran distribuidos estratégicamente entre los polígonos químicos y las áreas urbanas cercanas con el objetivo de detectar posibles emisiones tóxicas que puedan poner en riesgo la salud pública.
Los dispositivos están capacitados para identificar sustancias peligrosas como el óxido de etileno, sulfuro de hidrógeno, dióxido de azufre, cloro y amoníaco, elementos que pueden generar accidentes con nubes tóxicas que se extiendan más allá de los límites empresariales.
Estos equipos se han colocado en municipios clave del territorio tarraconense: Constantí, el Morell, los Pallaresos, Perafort, la Pobla de Mafumet, Tarragona ciudad, Vila-seca, la Canonja y Reus, cubriendo así una extensa cobertura que permite un monitoraje constante de los riesgos químicos.
Actualización del plan especial de emergencias (PLASEQTA)
El pasado jueves, la Comisión de Protección Civil de la Generalitat llevó a cabo una revisión del Plan Especial de Emergencias Exteriores del Sector Químico de Tarragona (PLASEQTA), donde se incorporó formalmente esta nueva infraestructura tecnológica. La principal novedad es la adición operativa tanto de la red de sensores como del sistema de alertas móviles denominado Es-Alert.
Sistema Es-Alert: un complemento esencial
La herramienta Es-Alert funciona a partir de una activación centralizada por el Centro de Coordinación Operativa de Cataluña (CECAT), que envía avisos geolocalizados a la población afectada. Este servicio complementa otros mecanismos existentes dentro del plan especial como las 121 sirenas operativas ante riesgos químicos en Cataluña, así como los avisos municipales dirigidos a personas o infraestructuras especialmente vulnerables según los planes locales de protección civil.