El Juzgado de lo Mercantil número 1 de Lleida ha concedido la exoneración total de una deuda de 222.253 euros a un vecino de Artesa de Segre que quedó atrapado en una situación de insolvencia a raíz de la crisis económica del 2008. El juez ha considerado acreditada su buena fe y le ha aplicado la Ley de la Segunda Oportunidad, permitiéndole empezar de cero después de años de dificultades económicas y personales.
El afectado había trabajado durante años en el sector de la construcción, pero el estallido de la crisis inmobiliaria supuso la pérdida repentina del trabajo y una fuerte caída de ingresos. A pesar de ir encadenando ocupaciones temporales, no consiguió recuperar una estabilidad laboral suficiente para hacer frente a las obligaciones económicas que había asumido en tiempos de bonanza, como una hipoteca y un préstamo para reformar la vivienda familiar.
La situación empeoró cuando la vivienda acabó ejecutada. A pesar de perder el piso, el vecino continuó arrastrando una deuda elevada correspondiente a la parte pendiente de la hipoteca, lo que le obligó a recurrir a nuevos préstamos para cubrir gastos básicos y garantizar un techo a su familia. Con el paso de los años, los embargos sobre los ingresos y la presión constante de los acreedores cronificaron una situación de insolvencia de la que no podía salir, incluso cuando consiguió un trabajo más estable.
Afectación a su vida personal y familiar
A todo ello se sumaron las consecuencias personales y familiares. El estrés continuado, la incertidumbre económica y la angustia por no poder hacer frente a las deudas acabaron afectando gravemente su bienestar emocional y su vida familiar, hasta el punto de que la pareja acabó separándose.
El punto de inflexión llegó cuando, hace unos meses, otro vecino del municipio le explicó que había conseguido cancelar sus deudas gracias a la Ley de la Segunda Oportunidad. Tras superar las reticencias iniciales, decidió informarse e iniciar el procedimiento judicial, aportando toda la documentación requerida para demostrar que se trataba de un deudor que no había actuado de manera fraudulenta.
En pocos meses, el juzgado dictó una resolución favorable y exoneró completamente el pasivo pendiente. La decisión judicial pone fin a una larga etapa marcada por las dificultades económicas y permite al vecino de Artesa de Segre recuperar una vida sin embargos ni deudas inasumibles.
La sentencia subraya el espíritu de la Ley de la Segunda Oportunidad: evitar que personas que han sufrido una situación de insolvencia sobrevenida, derivada de crisis económicas o circunstancias ajenas a su voluntad, queden condenadas de por vida. Un mecanismo legal que, cada vez más, se consolida como una vía real de salida para familias atrapadas en deudas imposibles de retornar