Josep San Martín, delegado de la Amical de Mauthausen y sobrino de Manolo San Martín, deportado leridano al campo de concentración de Mauthausen durante la Segunda Guerra Mundial, alerta de que los fenómenos políticos y sociales que permitieron el ascenso del fascismo en los años 30 vuelven a hacerse visibles hoy. “Estamos viendo cosas que ya pasaban en los años 30. Es una señal de que debemos estar muy atentos y no repetir los errores del pasado”, afirma en una entrevista reciente.
Recordando el pasado: Manolo San Martín y Mauthausen
Manolo San Martín, tío de Josep San Martín, formó parte de la generación que defendió el régimen democrático de la República Española durante la Guerra Civil. Tras el golpe de Estado y la derrota republicana, se vio obligado al exilio. Como muchos otros españoles de la época, fue internado primero en campos de concentración en Francia, un paso previo antes de su deportación a Mauthausen. Allí tuvo que soportar condiciones extremas, trabajos forzados y enfermedades que pusieron su vida en peligro.
El campo de concentración de Mauthausen fue establecido por los nazis en 1938 en Austria y se convirtió en uno de los campos más duros del Tercer Reich, especialmente para los presos políticos y deportados españoles como Manolo San Martín.
Josep San Martín recuerda especialmente un episodio trágico: su tío formaba parte de un grupo de 20 españoles a los que se les inoculó una tetravacuna experimental. Los resultados fueron dolorosos y, en algunos casos, mortales. Estas experiencias, marcadas por la injusticia y el sufrimiento, han dejado una profunda huella en la familia y en la trayectoria de Josep, que ahora dedica gran parte de su tiempo a transmitir esta memoria.
En reconocimiento a su lucha y compromiso con la memoria de la deportación, Francia lo condecoró el 13 de junio de 2003 con la Medalla del Combatiente y la Medalla del Reconocimiento de la Nación. Josep explica que su tío murió en el año 2006, dejando un legado de memoria y compromiso que continúa vivo a través de su familia.
La historia de la familia San Martín: el padre de Josep
Josep San Martín también habla de su padre, que formaba parte de la misma generación que había luchado por defender la República Española. Cuando perdieron la guerra, el padre, sus hermanos y su abuela acabaron en el exilio, como muchas otras familias republicanas.
Según Josep, su padre no fue deportado a Mauthausen porque había sido herido poco antes del exilio y fue ingresado en un hospital.
Su padre también ya había publicado sus propias memorias, y estas han servido como base para el libro que Josep publicó en 2008, que combina las experiencias de su tío y de su padre, y que ha sido fundamental para transmitir la memoria familiar y la historia de los deportados republicanos españoles.
Los actos del 27 de enero: Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto
Cada 27 de enero, coincidiendo con la liberación del campo de Auschwitz en 1945, se celebran en todo el mundo actos de conmemoración de las víctimas del Holocausto.
En Lleida, los actos comenzaron el domingo 25 de enero ante la escultura FITA, obra del artista Àngel Eroles, con la participación de la teniente de alcalde Cristina Morón, el concejal de Derechos Civiles Roberto Pino, representantes institucionales, entidades memorialistas y ciudadanía. Morón subrayó: “No recordamos solo nombres, sino vidas rotas por el odio y la intolerancia. Mantener viva la memoria es una forma de resistir y de defender la dignidad humana.”
El lunes 26 de enero, el acto “Uniendo Generaciones” en el Teatre de la Llotja reunió a unos 800 estudiantes de 15 centros educativos, con el objetivo de transmitir la memoria histórica y la defensa de los derechos humanos. La iniciativa fue impulsada por la Concejalía de Derechos Civiles y la Oficina del Parlamento Europeo en Barcelona, con el apoyo del Memorial Democràtic y del Departamento de Educación.
Memoria y compromiso con las nuevas generaciones
La trayectoria de su tío ha marcado profundamente la vida de Josep. “Los deportados ya no están, pero nosotros, sus familias, tenemos la obligación de transmitir su experiencia. Si perdemos la memoria, la historia se repetirá”, advierte. Josep participa activamente en actos conmemorativos, recoge memorias y representa a España en el Comité Internacional de Mauthausen, creado por los mismos deportados republicanos españoles en la clandestinidad.
Una advertencia para la actualidad internacional
Josep también establece paralelismos con situaciones políticas actuales: “Vemos cómo ideologías que parecían enterradas vuelven a aparecer. En Estados Unidos, por ejemplo, hay fenómenos que recuerdan los años 30 en Alemania. Esto debe ser una alarma para toda la sociedad”. Afirma que las políticas discriminatorias —basadas en raza, orientación sexual, origen o ideología— pueden conducir inevitablemente a conflictos y sufrimiento colectivo, como ocurrió con el nazismo.
La herencia de la memoria como responsabilidad colectiva
Para Josep, recordar el pasado no es solo un acto de respeto familiar, sino una responsabilidad social: “Tenemos que conocer qué pasó, entender las consecuencias y comprometernos a defender la democracia y la tolerancia. Solo así podremos evitar que el pasado vuelva a repetirse”.
Con su testimonio, Josep San Martín combina memoria familiar, historia y alerta social, recordando que la vigilancia ciudadana y la educación son claves para prevenir el ascenso de discursos e ideologías que pueden llevar al desastre.
