Una de las máquinas encargadas de inspeccionar la línea ferroviaria de Manresa la madrugada del miércoles acabó averiada tras chocar contra una roca caída sobre las vías en Sant Guim de Freixenet. El incidente, avanzado por el diario 'Segre' y confirmado por fuentes de Adif a la ACN, ha vuelto a poner el foco sobre el estado de la infraestructura y la fiabilidad del sistema ferroviario en el interior del país. Y todo cuando el servicio ferroviario continúa suspendido en toda Cataluña a raíz del bloqueo de los mismos maquinistas, que a pesar de que el Govern había dado luz verde a la reanudación del servicio, se niegan a trabajar sin garantizar las condiciones de seguridad.
Según las mismas fuentes, la máquina afectada quedó inutilizada a raíz del impacto y tuvo que ser retirada inmediatamente hasta Cervera para evitar más afectaciones a la circulación. Desde Adif defienden que el accidente evidencia, precisamente, la necesidad de llevar a cabo las llamadas marchas blancas, inspecciones sin pasajeros que se realizan antes de reactivar el servicio para detectar incidencias, retirar obstáculos de las vías y corregir posibles deficiencias.
Estas comprobaciones se intensificaron tras los últimos problemas registrados en la línea, con el objetivo de garantizar unas condiciones mínimas de seguridad antes de permitir el paso de trenes comerciales. Una vez finalizadas las inspecciones, Adif consideró que la infraestructura estaba en condiciones y que el servicio se podría reanudar este jueves por la mañana
Continúa parada el servicio ferroviario de Renfe en toda Cataluña
A pesar de ello, la normalización no se ha producido. Renfe ha acabado descartando la reapertura del servicio a primera hora alegando “causas operativas”, sin concretar los detalles, aunque se sabe que han sido los maquinistas quienes se han negado a volver al trabajo por falta de confianza en la seguridad de las infraestructuras.
Una decisión que ha generado malestar entre usuarios y ha alimentado la polémica sobre si las revisiones son suficientes y si el sistema está realmente preparado para garantizar una circulación segura y estable.
El incidente de Sant Guim de Freixenet se suma a una cadena de problemas recientes que han sacudido la red ferroviaria catalana y reabre el debate sobre el mantenimiento de las líneas, la prevención de riesgos y la responsabilidad de los gestores de la infraestructura en un contexto de reiteradas incidencias