La Generalitat de Catalunya ha puesto sobre la mesa una inversión de cerca de 50 millones de euros para mejorar la red viaria del Baix Ter, una de las zonas más castigadas por la reciente llevantada que anegó carreteras, provocó cortes durante días y dejó núcleos incomunicados. El anuncio se ha hecho en una reunión con los ayuntamientos de la zona, celebrada en Torroella de Montgrí, como respuesta a un episodio que ha vuelto a evidenciar la fragilidad de estas infraestructuras ante fenómenos climáticos extremos.
El Govern prevé actuar en diversos tramos de las carreteras GI-643, GI-633, GI-634 y la C-31, con obras de ensanchamiento de calzadas, mejora de accesos, nuevas rotondas, paradas de autobús e itinerarios para peatones. Los alcaldes valoran positivamente tanto los proyectos como el calendario expuesto, pero avisan que harán un “seguimiento riguroso” para que las inversiones se ejecuten dentro de los plazos anunciados.
Inversiones clave tras la riada
La actuación con mayor peso económico será el acondicionamiento de las GI-633 y GI-634 entre Colomers y Verges, con una inversión de 14,1 millones de euros. El proyecto ya está redactado e incluye la ampliación de la calzada hasta los 9 metros, un nuevo itinerario para peatones y rotondas en las travesías de Colomers y Jafre. La Generalitat prevé aprobarlo definitivamente este primer trimestre y licitar las obras la segunda mitad de 2026.
Otra actuación destacada es el ensanchamiento de la C-31 entre Ullà y Verges, con una inversión estimada de 10 millones, actualmente en fase de estudio y con la redacción del proyecto prevista a partir de 2027.
Tres rotondas nuevas y más ensanchamientos
El Govern también trabaja en el acondicionamiento de la GI-643 entre La Pera y Parlavà, con un presupuesto de 6,5 millones, que incluirá tres nuevas rotondas —dos en Rupià— y una reordenación de accesos.
Entre Parlavà y Serra de Daró, otra actuación de 7,1 millones permitirá ensanchar la carretera, construir dos rotondas más e instalar paradas de autobús. A todo ello se suma una inversión adicional de 6,5 millones para mejorar el tramo entre Serra de Daró, Gualta y Torroella de Montgrí, con mejoras en intersecciones conflictivas.
A corto plazo, este mismo año se licitarán obras de seguridad en la C-252 en Ultramort (1,6 millones) y se culminarán trabajos ya en marcha, como la mejora del firme de la GI-631 entre Colomers y Sant Mori o actuaciones de pacificació en la C-31 entre Ullà y Torroella
Presión municipal para que no quede en promesas
Los representantes municipales del Baix Ter recuerdan que la última riada no solo inundó carreteras, sino que aisló pueblos enteros y reactivó reivindicaciones históricas por unos accesos más seguros y con mayor capacidad. A la reunión asistieron alcaldes y concejales de diversos municipios, así como miembros de una plataforma ciudadana, que coinciden en reclamar que esta vez los anuncios se traduzcan en obras reales.
Aprovechando el encuentro, el Ayuntamiento de Torroella también reclamó el impulso de proyectos pendientes para descongestionar el puente del río Ter y mejorar los accesos a urbanizaciones, actuaciones que el consistorio considera clave para evitar colapsos, especialmente en verano.