El futuro de Torrot queda pendiente del proceso concursal. El fabricante de motos eléctricas, con sede en el polígono Torremirona de Salt, ha entrado en concurso de acreedores y ha solicitado la liquidación de la sociedad después de declararse en situación de insolvencia y no poder hacer frente a las deudas acumuladas.
El juzgado mercantil número 1 de Girona ha aceptado la petición de concurso voluntario de Torrot Electric Europa SA y ha nombrado a Baker Tilly Concursal como administrador concursal. A partir de ahora, el administrador deberá asumir formalmente el cargo y analizar la situación patrimonial de la empresa para determinar qué activos pueden servir para afrontar las deudas con proveedores y trabajadores.
Una empresa centrada en la moto eléctrica
Torrot se había especializado en la fabricación de motos eléctricas, especialmente modelos infantiles off-road y vehículos urbanos pensados para la movilidad en la ciudad. La compañía había intentado enderezar su situación en 2024 con un plan de reestructuración de la deuda, pero finalmente no ha podido sostener los pagos.
El auto judicial suspende las facultades de administración y disposición de la empresa, que pasan a manos del administrador concursal. El procedimiento también abre la fase de liquidación, lo que comporta la disolución de la sociedad.
Retrasos e impagos a la plantilla
La situación afecta directamente a una plantilla de menos de 50 trabajadores. Fuentes de la Intersindical han explicado que los empleados acumulan retrasos e impagos salariales, y que este miércoles han recibido la comunicación oficial del concurso de acreedores.
Con la apertura de la liquidación, ahora se inicia un periodo de negociación que previsiblemente acabará con despidos. Las mismas fuentes sindicales apuntan que las indemnizaciones podrían quedar en el mínimo legal y que, si la empresa no dispone de suficientes recursos para asumirlas, deberá intervenir el Fondo de Garantía Salarial.
Un proceso que ahora queda en manos del administrador
El administrador concursal deberá elaborar en los próximos meses un informe sobre el estado real de Torrot, sus bienes, deudas y posibles responsabilidades. Este documento será clave para ordenar la liquidación y determinar hasta qué punto se podrán cubrir las obligaciones pendientes.
La entrada en liquidación supone un golpe duro para una empresa que había intentado posicionarse en el mercado de la movilidad eléctrica desde las comarcas gerundenses. Ahora, el procedimiento judicial marcará el futuro inmediato de la compañía y de su plantilla.
