Una gran movilización ciudadana ha permitido salvar a más de un centenar de animales de las zonas amenazadas por el incendio de las Gavarres. Decenas de voluntarios de Cruïlles y la Bisbal d’Empordà se han organizado para localizar el ganado, cargarlo en vehículos y trasladarlo a lugares seguros.
En solo 24 horas, la red ha evacuado caballos, burras, cabras, corderos, perros y gallinas que se encontraban en fincas cercanas a las llamas. Muchos son animales que viven en régimen de semilibertad y que sus propietarios no podían sacar sin ayuda.
“Todos aquellos propietarios que tengan animales que no puedan coger o que necesiten ayuda, pueden contar con nosotros”, ha explicado uno de los impulsores de la iniciativa, Narcís Jaques.
Decenas de personas movilizadas en solo quince minutos
La llamada se extendió rápidamente a través de las redes sociales. Según Jaques, en solo quince minutos ya habían conseguido movilizar decenas de voluntarios dispuestos a ayudar. “Me pone la piel de gallina. Si el gobierno funcionara como esta gente no habría ningún problema”, ha afirmado, emocionado por la respuesta ciudadana.
Los animales rescatados han sido trasladados principalmente a hípicas y otras instalaciones situadas lejos del fuego. Los impulsores aseguran que, de momento, han podido atender todas las peticiones urgentes que han recibido. “De momento hemos salvado todos los animales que estaban en peligro”, ha asegurado Jaques.
Vecinos que no pueden volver a casa
La situación es especialmente angustiosa para algunos residentes del núcleo diseminado de les Rabioses, en Cruïlles. Una docena de vecinos hace más de un día que están fuera de casa después de ser desalojados por el avance de las llamas. Muchos tuvieron que marcharse con prisas y dejaron atrás gallinas, cabras y caballos. Ahora temen que los animales no mueran a causa del fuego, sino por el calor y la falta de agua.
“No los ha matado las llamas, pero lo hará la falta de agua”, ha lamentado Ramon Baltà, uno de los afectados. Su casa quedó rodeada por el fuego, pero finalmente se salvó. Aun así, continúa reclamando que le dejen acceder a la finca para atender a los animales. Una situación similar vive Imma Puigblanc, otra vecina de les Rabioses que también quiere volver a casa para alimentar a las gallinas que dejó allí.
El incendio ha afectado unas 2.400 hectáreas y mantiene un amplio dispositivo de emergencias desplegado en la zona, con miles de personas bajo medidas de confinamiento y el macizo de las Gavarres cerrado.
