A las faldas de la sierra de Sant Mateu, dentro de la Serralada Litoral y al noroeste de Barcelona, hay un pequeño pueblo rodeado de bosques que se ha convertido en uno de los lugares más misteriosos del Maresme. Se trata de Òrrius, conocido por su bosque encantado, un espacio rodeado de leyendas que hablan de brujas, duendes y energías esotéricas.
De noche, pocos se atreven a recorrer estos caminos escondidos entre pinos y encinas. De día, sin embargo, el paraje se ha convertido en una ruta atractiva para los amantes de la naturaleza, la historia y los rincones con un punto de misterio.
Tres esculturas de piedra en medio del bosque
El ‘National Geographic’ en España se ha hecho eco de este paraje. El gran reclamo del bosque encantado de Òrrius son tres figuras de piedra de grandes dimensiones que aparecen de repente entre la vegetación: un elefante, un indio y un moai. Las esculturas fueron creadas durante los años 50 por un autor anónimo que cinceló bloques de piedra con un nivel de detalle que todavía hoy sorprende.
Uno de los elementos que más alimenta la leyenda son los ojos pintados de verde de estas figuras, que refuerzan el aire enigmático del conjunto. Con el paso de los años, las esculturas han generado todo tipo de historias y han consolidado el bosque como uno de los espacios más singulares de la zona.
Una ruta entre dólmenes y yacimientos prehistóricos
El interés del paraje va más allá de las esculturas. La zona permite hacer una ruta de unos doce kilómetros que combina naturaleza, misterio y patrimonio prehistórico, también dentro del ámbito de la Roca del Vallès, en el Vallès Oriental.
Uno de los puntos destacados es el dolmen de Céllecs, también conocido como la Cabana del Moro, un monumento sepulcral megalítico con un túmulo de unos ocho metros de diámetro. Cerca también están los dólmenes de Can Gol I, visible solo de lejos porque se encuentra en una finca privada, y Can Gol II, de dimensiones más pequeñas y sin losa de cubierta.
El recorrido sigue el antiguo camino que unía el Vallès Oriental con el Maresme y que pasaba por la ermita románica de Sant Bartomeu de Cabanyes.
Piedras con historia y leyenda
La ruta también permite descubrir otros elementos singulares, como la Pedra Foradada, una cueva artificial, o el Plat del Molí, un gran bloque granítico con una cavidad en la parte superior.
Otro punto destacado es la Pedra de les Orenetes, un bloque de granito con una muestra de pintura rupestre levantina datada entre el Neolítico y la edad del Bronce y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
También sobresale la Piedra de las Cruces, un bloque granítico de más de dos metros lleno de grabados. Los expertos sitúan las primeras marcas entre el Calcolítico y la edad del Bronce, aunque con los siglos se habrían añadido nuevas cruces, posiblemente durante la edad media.
La leyenda de Perot Rocaguinarda
Alrededor de la Piedra de las Cruces hay una de las leyendas más conocidas de la zona. Según la tradición, las cruces grabadas harían referencia a las víctimas del bandolero Perot Rocaguinarda, uno de los personajes más famosos del siglo XVII.
Considerado a menudo una especie de Robin Hood catalán, Rocaguinarda ha quedado ligado al imaginario popular y también a la literatura, ya que autores como Cervantes y Lope de Vega lo citaron en sus obras.
Entre esculturas anónimas, yacimientos prehistóricos y relatos de bandoleros, el bosque encantado de Òrrius es hoy uno de los rincones más sorprendentes para descubrir a tocar de Barcelona.
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