La oposición de Barcelona ha cargado duramente contra el alcalde, Jaume Collboni, acusándolo de una "falta de liderazgo político" y de haber estado "desaparecido" en plena crisis del servicio de Cercanías. Esta crítica ha emergido en un pleno extraordinario convocado a instancias del grupo municipal de Junts per Barcelona, donde se ha aprobado una declaración que censura al Gobierno central por su gestión deficiente y que pone en evidencia "décadas de desinversión" en esta red ferroviaria.
La resolución fue avalada por los grupos municipales de Junts, BComú y ERC, mientras que el PSC votó en contra y el PP y Vox se abstuvieron. En este contexto, los partidos opositores han lamentado que el alcalde no haya ejercido presión suficiente sobre el Ejecutivo estatal ni sobre las empresas públicas Renfe y Adif. Por otro lado, Collboni ha defendido su actuación afirmando que su gobierno siempre ha respondido a la crisis: "Denuncié y pedí dimisiones de Adif y de Renfe. Y dije que el caos era inasumible para la ciudadanía", ha subrayado.
Pleno extraordinario marcado por el minuto de silencio a las víctimas
Al inicio del pleno se ha guardado un minuto de silencio dedicado a los afectados por los accidentes ferroviarios de Adamuz y Gelida. Durante su intervención, Collboni ha expresado disculpas a los usuarios afectados por el colapso de los servicios públicos, asegurando estar "al lado" de estas personas. Además, ha puesto énfasis en que las responsabilidades no son exclusivas del Gobierno socialista sino también de los socios del gobierno español como Sumar-Podemos, así como del Partido Popular.
El teniente de Economía reclama acuerdos para solucionar definitivamente Cercanías
Por otro lado, el teniente de Economía, Jordi Valls, también ha calificado de "inadmisible" el estancamiento actual en Rodalies, pero ha remarcado que todas las formaciones políticas presentes en el pleno tienen cierta responsabilidad acumulada durante los últimos 15 años. Según Valls, el volumen de inversiones es "definitivamente insuficiente"; ahora mismo, según él, los ciudadanos esperan llegar a consensos sólidos para implementar soluciones duraderas.
Asimismo, Valls ha cuestionado que Junts focalice solo en reprobar al gobierno presidido por Salvador Illa sin reconocer implicaciones políticas anteriores de los gobiernos autonómicos dirigidos por Torra, Puigdemont o Mas. También se ha referido a la respuesta del alcalde durante esta crisis: "Nosotros nos hemos puesto a disposición del Govern, que es quien tiene los instrumentos", ha defendido.
Ha instado a todas las fuerzas políticas a articular un acuerdo conjunto encaminado a abordar este problema estructural.
La oposición denuncia colapso y déficit inversor crónico
El presidente del grupo municipal de Junts per Barcelona, Jordi Martí, no escatimó en críticas hacia el gobierno municipal acusándolo de un "maltrato sistemático" a los barceloneses debido a la continua desinversión en Cercanías. Martí afirmó claramente: "El gobierno municipal ha desaparecido. Ha preferido no incomodar al PSC y al PSOE", reclamando una intervención urgente ante esta situación crítica donde considera que solo se ha aplicado "maquillaje" como respuesta superficial.
Por otro lado, Gemma Tarafa, presidenta del grupo municipal de BComú en Barcelona, señaló también esta ausencia visible: el alcalde había sido prácticamente inexistente durante toda esta etapa marcada por el déficit financiero persistente, calificándolo como una “infrafinanciación de escándalo”. Tarafa destacó especialmente cómo se ha priorizado injustificadamente invertir más recursos en líneas de alta velocidad mientras se descuida claramente Cercanías.
También reclamó al comité asesor de infraestructuras centrarse principalmente en mejorar este servicio ferroviario antes que otras infraestructuras como el aeropuerto de El Prat: “Cuando hablan de grandes infraestructuras no piensan en los trenes de la gente trabajadora”, criticó.
Por otro lado, Elisenda Alamany, líder del grupo ERC en el consistorio barcelonés, reivindicó aún más fuerte esta problemática considerándola “una cuestión nacional”. Para ella, “la desaparición política” manifestada por Collboni representa más bien “un síntoma” relevante dentro de este conflicto.
Alamany denunció también un sesgo histórico entre PSOE-PP invirtiendo preferentemente en alta velocidad perjudicando deliberadamente a Cataluña. Reafirmó asimismo la necesidad imperiosa de que Cercanías pase bajo control catalán evitando decisiones tomadas exclusivamente desde los despachos madrileños.
Críticas al liderazgo político local desde los partidos conservadores
No menos contundente se mostró Daniel Sirera, presidente del grupo popular en Barcelona, cuando lamentaba haber normalizado situaciones anómalas con afirmaciones claras contra Collboni: “No lidera, no exige y no molesta a nadie”. Según Sirera, el alcalde actúa más bien como un defensor interesado de los intereses políticos socialistas centrales antes que priorizar Barcelona. Finalmente, Liberto Senderos (Vox) también se sumó al debate alertando sobre un problema estructural profundo derivado de “décadas” sin atender adecuadamente el servicio ferroviario público, calificándolo abiertamente como “un fracaso político compartido”.