El caso de Khadija y Cherive, las gemelas mauritanas que llegaron a Barcelona recién nacidas tras nacer unidas por el abdomen, tiene hoy un final feliz. Más de dos años después de la cirugía de separación en el Hospital Sant Joan de Déu, las niñas han vuelto a la normalidad en su país y evolucionan sin secuelas relevantes más allá de una cicatriz abdominal.
Un equipo asistencial del centro pediátrico se ha desplazado recientemente a Nuakchot para hacer seguimiento conjuntamente con profesionales locales. La revisión ha confirmado que, con dos años y cuatro meses, las pequeñas presentan un crecimiento adecuado, un desarrollo esperado para la edad y un estado de salud estable. “Hemos podido valorar a las niñas conjuntamente con el equipo del Hospital Mère et Enfant de Nuakchot y constatar su perfecto estado de salud, con un crecimiento y un desarrollo óptimos”, subraya Ana Alarcón, jefa del Área de Neonatos de Sant Joan de Déu.
Una intervención que Mauritania no podía asumir
Las niñas nacieron el 8 de octubre de 2023 unidas por la parte superior del abdomen y compartiendo un único cordón umbilical, una circunstancia que requería un abordaje altamente especializado. Ante la ausencia de recursos quirúrgicos para resolver un caso de esta complejidad en el país, las autoridades sanitarias mauritanas buscaron apoyo internacional y contactaron con Sant Joan de Déu.
El hospital catalán estudió el caso a partir de la información clínica y las imágenes recibidas pocos días después del parto y concluyó que la separación era posible. Esto abrió la puerta al traslado a Barcelona y a la preparación de una operación que, por riesgo y logística, exigía una planificación milimétrica.
Cirugía, simulación 3D y un equipo multidisciplinar
La separación se practicó el 8 de noviembre de 2023 en una intervención de cinco horas. Movilizó a una veintena de profesionales de diferentes especialidades, desde cirugía y anestesiología hasta neonatología, enfermería, ingeniería y soporte técnico de imagen. Antes de entrar a quirófano, el equipo trabajó con una simulación basada en impresión 3D para anticipar escenarios y ajustar el procedimiento con el máximo margen de seguridad.
Después de la operación, las dos niñas pasaron por cuidados intensivos neonatales, evolucionaron favorablemente y pudieron volver a casa a los pocos días, una vez confirmada la buena respuesta clínica.
El papel del programa solidario Cuida’m
El tratamiento se llevó a cabo dentro del programa Cuida’m de Sant Joan de Déu, una iniciativa que cubre, con donaciones privadas, la atención de niños procedentes de países con pocos recursos que sufren enfermedades graves, pero abordables médicamente.
Desde su creación en 2004, el programa ha permitido tratar a 434 niños y niñas de todo el mundo, asumiendo costes sanitarios y logísticos y contando con la implicación de equipos clínicos que participan de manera altruista. En el caso de Khadija y Cherive, aquel apoyo fue determinante para hacer posible la operación y garantizar el regreso a Mauritania con el seguimiento necesario.
Ahora, la visita de control en Nuakchot certifica que la intervención no solo fue un éxito quirúrgico, sino también una oportunidad real de futuro: dos niñas que nacieron compartiendo cuerpo, hoy crecen y juegan como cualquier otra criatura.