La AMB crea un observatorio para radiografiar la alimentación en los 36 municipios metropolitanos

La nueva herramienta analiza producción, consumo, desigualdades y sostenibilidad para ayudar a los municipios a impulsar políticas alimentarias más justas y saludables

04 de junio de 2026 a las 15:36h

El Área Metropolitana de Barcelona (AMB) ha puesto en marcha el Observatorio del Sistema Alimentario Metropolitano, una nueva plataforma de seguimiento y análisis que permite, por primera vez, disponer de una radiografía integral del sistema alimentario de los 36 municipios metropolitanos. El sistema de indicadores y el desarrollo conceptual del Observatorio han sido elaborados por el Institut Metròpoli, a partir de trabajos anteriores llevados a cabo por el Institut Cerdà.

El Observatorio nace con el objetivo de mejorar el conocimiento sobre cómo se producen, se distribuyen y se consumen los alimentos en la metrópolis de Barcelona. Con esta herramienta también se quiere sensibilizar a la ciudadanía y a la sociedad civil sobre la importancia del sistema alimentario para el buen funcionamiento de los municipios y de la metrópolis de Barcelona, así como facilitar a las administraciones locales la toma de decisiones públicas en ámbitos como la salud, la sostenibilidad, la cohesión social o la planificación territorial.

Raquel Gil, consejera delegada de Análisis de Políticas Metropolitanas del AMB, ha asegurado durante la jornada de presentación que “queremos que el Observatorio se convierta en una herramienta de referencia para informarse y contribuir a la sensibilización ciudadana, al refuerzo de las políticas alimentarias locales y al impulso de proyectos por parte de la sociedad civil”. En su presentación también ha reivindicado las políticas alimentarias como un factor esencial para construir ciudades cohesionadas, sostenibles y prósperas, capaces de articular relaciones equilibradas con el conjunto del territorio.

 

La alimentación, un elemento clave del metabolismo urbano

El sistema alimentario engloba el conjunto de actividades relacionadas con la producción, la transformación, la distribución y el consumo de alimentos, así como los actores que participan en él. Se trata de uno de los sistemas más determinantes para el funcionamiento y la calidad de vida en la metrópolis.

Actualmente, genera 11.763 millones de euros de valor añadido, equivalente al 7,5 % de la economía metropolitana, y da empleo a cerca de 130.000 personas, un 15,5 % de la ocupación total (año 2024). A pesar de este peso económico y laboral, el modelo se concentra principalmente en el sector de la restauración, que aglutina más del 80 % de la riqueza y el 85 % de los puestos de trabajo vinculados al sistema alimentario.

L’AMB crea un observatori per radiografiar l’alimentació als 36 municipis metropolitans 1

 

Una base agraria limitada y una fuerte dependencia externa

La nueva plataforma pone de manifiesto las características territoriales propias de un entorno densamente urbanizado. En 2024 solo el 8,5 % del suelo metropolitano era agrario, una cifra muy inferior a la de mediados del siglo XX, que era del 44 %. El delta del Llobregat representa una de las principales zonas de producción y tiene una orientación singular: dos tercios de la superficie son cultivos de regadío y el 70 % de la producción se destina a alimentación humana (hortalizas, fruta), a diferencia del resto de Cataluña, donde predomina la agricultura de secano y más de la mitad de los cultivos se destina a alimentación animal.

En este contexto, la distribución y comercialización de alimentos de origen catalán en los principales circuitos mayoristas es reducida: analizando los datos del origen de los alimentos comercializados en Mercabarna en el período 2016-2024, en el caso de frutas y verduras solo el 14 % proviene de Cataluña, mientras que el 57 % llega del resto del Estado y el 29 % del resto del mundo.

 

Origen de desigualdades

Asimismo, el Observatorio evidencia las desigualdades sociales relacionadas con la alimentación. El gasto alimentario ha aumentado notablemente en los últimos años, hasta los 2.249 euros anuales por persona en 2024, y el incremento de los precios de los alimentos ha superado ampliamente el crecimiento de los salarios. Paralelamente, un 5,2 % de la población metropolitana no puede permitirse una comida proteica cada dos días (2024-2025).

En cuanto a la salud, los datos de 2022 muestran fuertes diferencias territoriales en obesidad infantil y adulta, con municipios que superan ampliamente las medias metropolitanas del 9,8 % y del 15 %, respectivamente.

 

El Observatorio: una herramienta para orientar políticas y mejorar la gobernanza alimentaria

Una de las principales novedades del Observatorio es la territorialización de la información. Por primera vez se dispone de datos sistemáticos a escala municipal, lo que permite identificar desigualdades territoriales y adaptar mejor las actuaciones públicas a cada contexto.

La herramienta se basa en un sistema de 65 indicadores estructurados según las diferentes fases del sistema alimentario (producción, transformación-distribución y consumo) y cuatro dimensiones de análisis: ambiental, económica, social y de gobernanza. Este enfoque permite abordar el sistema alimentario desde una mirada integral y detectar interdependencias entre factores sociales, económicos, ambientales y territoriales.

El Observatorio está concebido como una infraestructura de conocimiento viva, orientada tanto a las administraciones públicas como a la ciudadanía. Entre sus objetivos se encuentra dar soporte al Plan de acción para la alimentación sostenible 2025-2027, facilitar herramientas técnicas a los municipios y contribuir a un debate público más informado sobre alimentación, salud y sostenibilidad.

En un contexto marcado por la crisis climática, el aumento de las desigualdades sociales y la presión sobre los recursos, el AMB considera que el Observatorio se convierte en una pieza clave para avanzar hacia un sistema alimentario más sostenible, saludable y justo.

El Observatorio se complementa con el informe Estado del sistema alimentario metropolitano, elaborado por el Institut Metròpoli, que constituye la base analítica del conjunto de indicadores y permite profundizar en la interpretación de los datos presentados. El informe recoge una diagnosis estructurada del sistema alimentario metropolitano e incorpora elementos metodológicos detallados, como la definición y construcción de los indicadores, las fuentes estadísticas utilizadas y los criterios de territorialización de la información. Además, ofrece una visión de conjunto que facilita el seguimiento de la evolución del sistema alimentario a lo largo del tiempo y establece un punto de partida para futuras actualizaciones periódicas.

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