Cierran un bar de L'Hospitalet con una plaga de cucarachas reconvertido en una discoteca ilegal

El local solo tenía licencia de bar-cafetería, pero funcionaba como discoteca doblando el aforo permitido y provocando graves molestias a los vecinos

12 de mayo de 2026 a las 09:15h

La Guardia Urbana de l’Hospitalet de Llobregat ha clausurado el bar La Tapita, en el barrio de Collblanc, después de detectar graves irregularidades en el local, entre ellas exceso de aforo, actividad ilegal de discoteca y una plaga de cucarachas en el interior del establecimiento.

El cierre se ejecutó la madrugada de este lunes, 11 de mayo, después de diversas intervenciones policiales durante el fin de semana a raíz de las quejas de los vecinos por los ruidos y molestias constantes.

 

Funcionaba como una discoteca

La primera actuación policial se produjo la noche del sábado al domingo, cuando agentes de la Guardia Urbana se desplazaron hasta el número 150 de la calle Doctor Martí Julià tras recibir varios avisos ciudadanos. Al llegar, los policías comprobaron que el local funcionaba como una discoteca, a pesar de disponer únicamente de licencia de bar cafetería.

Además, en el interior había unas 40 personas, el doble del aforo autorizado, que era de solo 20 clientes. Ante esta situación, el responsable del negocio fue denunciado.

 

Reabre menos de 24 horas después

A pesar de la denuncia, el propietario volvió a abrir el local menos de 24 horas después, como si no hubiera pasado nada. La madrugada de este lunes, los agentes volvieron a intervenir después de nuevas quejas de los vecinos por ruidos y altercados.

Durante esta segunda inspección, la policía encontró nuevamente más personas de las permitidas dentro del local —21 clientes— y detectó también una plaga de cucarachas conviviendo con los asistentes.

 

Cierre inmediato del negocio

Ante la situación sanitaria detectada, el Servicio de Salud del Ayuntamiento de L'Hospitalet ha decretado el cierre inmediato del negocio hasta que se elimine completamente la plaga.

La actuación se enmarca dentro del Plan Nautilus impulsado por el consistorio, una operación destinada a combatir locales conflictivos, actividades ilegales, inseguridad y molestias vecinales en diferentes puntos de la ciudad.

El Ayuntamiento asegura que este tipo de dispositivos continuarán activos para reforzar el control sobre establecimientos que incumplen la normativa o generan problemas de convivencia en los barrios.