Barcelona recupera una joya ferroviaria de 1931 escondida en Sant Gervasi

FGC rehabilita la estación de Sant Gervasi para restaurar el edículo original y devolverle la imagen perdida de la plaza de Molina

22 de junio de 2026 a las 07:00h

La estación de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya en Sant Gervasi vivirá este 2026 una de las intervenciones patrimoniales más relevantes de los últimos años en Barcelona. El objetivo es claro: recuperar el aspecto original del edículo construido en 1931 y restaurar la marquesina perimetral de vidrio que fue retirada a mediados del siglo XX.

Las obras, ya en marcha, se alargarán hasta finales de año y supondrán una transformación profunda de la imagen de la estación situada en la plaza de Molina. Con un presupuesto de cerca de 670.000 euros, el proyecto combina restauración patrimonial y mejora estructural para adaptar el espacio a los estándares actuales sin perder su esencia histórica.

 

Un edificio casi centenario que vuelve a sus orígenes

El edículo de Sant Gervasi se inauguró en 1931, en un momento en que el ferrocarril suburbano comenzaba a consolidarse como una infraestructura clave para la movilidad de Barcelona y su área metropolitana. La estructura, concebida con una marquesina de vidrio perimetral, daba una imagen moderna y funcional a la estación. Con el paso del tiempo, sin embargo, diversas reformas e intervenciones fueron alterando el diseño original. El elemento más significativo se perdió en 1960, cuando se retiró la marquesina de vidrio, modificando de manera sustancial la volumetría y la estética del edificio. Ahora, casi siete décadas después, el proyecto de rehabilitación busca revertir parcialmente aquella transformación y recuperar la lectura arquitectónica original de la estación.

 

Restauración integral: más allá de la imagen

La intervención no se limita a una restauración estética. Las obras incluyen una rehabilitación integral de la estructura, con especial atención a la fachada y a la cubierta. Uno de los problemas principales detectados es la presencia de filtraciones de agua en la cubierta, que han ido afectando la conservación del edificio. La reforma prevé eliminar estas deficiencias y reforzar la estabilidad estructural de todo el conjunto. Además, se renovarán los sistemas de acristalamiento con soluciones modernas que permitirán mejorar la seguridad y la durabilidad de la nueva marquesina, sin renunciar a la fidelidad estética del diseño original. El objetivo es combinar patrimonio y funcionalidad, asegurando que la estación no solo recupere su imagen histórica, sino que también responda a las necesidades del siglo XXI.

 

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La plaza de Molina, testigo del cambio urbano

La estación de Sant Gervasi no se puede entender sin su entorno inmediato: la plaza de Molina, un espacio que ha vivido una evolución constante y profunda a lo largo del siglo XX y de los primeros años del siglo XXI. Este punto neurálgico del barrio se ha ido transformando al ritmo de los cambios de la ciudad, adaptándose a nuevas necesidades de movilidad, al aumento del tráfico de pasajeros y a la redefinición de los espacios públicos urbanos.

La infraestructura ferroviaria ha sido un elemento clave en la configuración de este entorno, actuando como eje vertebrador que ha conectado Sant Gervasi con otros puntos de Barcelona y que, al mismo tiempo, ha contribuido de manera decisiva a su crecimiento residencial y comercial. La presencia de la estación ha influido en la densificación del tejido urbano, en la aparición de nuevos servicios y en la consolidación de un barrio con una fuerte actividad cotidiana.

En este contexto de transformación continua, la recuperación de la marquesina original de 1931 adquiere un valor simbólico y patrimonial destacado. No se trata solo de restaurar un elemento arquitectónico, sino de restituir una parte del paisaje histórico de la zona, que con el paso del tiempo había quedado parcialmente desdibujado por las reformas sucesivas. Esta intervención permite reconectar el presente con la memoria urbana del lugar, ofreciendo una nueva lectura de la plaza de Molina y de su papel dentro de la historia reciente de la ciudad.

 

Un proyecto con voluntad patrimonial

Desde el Govern, la consellera de Territori, Sílvia Paneque, ha destacado el valor simbólico de esta intervención, subrayando que se trata de un elemento que “nos explica cómo vivían y qué usos hacían los catalanes en aquel momento”. Paneque ha remarcado que, a pesar de tratarse de una actuación “pequeña” en comparación con grandes proyectos de infraestructura, su impacto es significativo en términos de memoria colectiva y calidad urbana.

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En esta misma línea, el presidente de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya, Carles Ruiz, ha defendido la importancia de preservar y divulgar el patrimonio ferroviario como parte de la identidad del país. Según Ruiz, estas actuaciones permiten “reivindicar nuestro patrimonio histórico” y poner en valor infraestructuras que forman parte de la vida cotidiana de miles de personas.

 

Arquitectura ferroviaria y memoria urbana

La recuperación del marquesina de Sant Gervasi se inscribe en una tendencia más amplia de revalorización del patrimonio ferroviario en Cataluña y en Europa. Las estaciones históricas, a menudo transformadas por las necesidades funcionales del transporte moderno, están siendo progresivamente objeto de restauraciones que buscan recuperar sus elementos originales. Este tipo de intervenciones no solo tienen un valor arquitectónico, sino también social. Las estaciones son espacios de paso, pero también espacios de memoria colectiva: lugares por donde han pasado generaciones de viajeros, trabajadores y vecinos. En el caso de Sant Gervasi, la recuperación de la imagen de 1931 permite reconectar el presente con una etapa clave del desarrollo urbano de Barcelona.

 

El reto de restaurar sin congelar el tiempo

Uno de los debates habituales en este tipo de proyectos es hasta qué punto hay que restaurar fielmente el pasado o adaptarlo a las necesidades actuales. En este caso, la intervención opta por una fórmula intermedia: recuperar la esencia estética del edículo original, pero incorporando materiales y sistemas constructivos modernos que garanticen seguridad, durabilidad y eficiencia. Los nuevos acristalamientos con sistemas de sujeción actualizados son un ejemplo de este equilibrio entre historia y modernidad. La idea no es recrear una pieza museística, sino mantener viva una infraestructura en uso.

 

Una obra que mira al pasado para proyectar el futuro

Las obras de Sant Gervasi se enmarcan en una estrategia más amplia de recuperación del patrimonio urbano y ferroviario. En los últimos años, diversas estaciones de la red han sido objeto de mejoras que combinan rehabilitación arquitectónica y actualización funcional. Este tipo de actuaciones responden a una idea de ciudad donde la modernización no implica necesariamente la desaparición del pasado, sino su integración. En este sentido, la restauración de la marquesina de 1931 es también una declaración de intenciones: el patrimonio no es estático, sino que puede convivir con la vida cotidiana.

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Un final de año con retorno simbólico

Si los plazos se cumplen, a finales de 2026 la estación de Sant Gervasi volverá a mostrar una imagen mucho más cercana a la que tenía hace casi un siglo. Un retorno que no será completo, pero sí significativo. La recuperación de la marquesina de vidrio y la rehabilitación del edículo permitirán redescubrir un fragmento de la historia urbana de Barcelona que había quedado parcialmente borrado.

 

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Lourdes Tasies Cano
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