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Barcelona reforzará durante los próximos años las políticas de prevención de la conducta suicida con una nueva estrategia que pone el acento en la detección precoz, el acompañamiento y la reducción de los factores de riesgo. El Ayuntamiento ha presentado la Estrategia de Prevención de la Conducta Suicida 2026-2032, que comenzará a desplegarse con un primer plan de dos años formado por 44 actuaciones.
La iniciativa da continuidad al trabajo iniciado en el año 2020 con la creación de la Red de Prevención de la Conducta Suicida de Barcelona (PRECS) y se enmarca en el Plan de Salud Mental de Barcelona 2023-2030.
La concejala de Salud, Marta Villanueva, ha defendido la necesidad de “romper el tabú que rodea el suicidio” y ha remarcado que “es fundamental acabar con el estigma que tanto dificulta hacer un abordaje eficaz de las problemáticas relacionadas con la salud mental”.
“Esta estrategia nos permitirá dar un paso adelante en la protección de la salud mental, situando a la persona y a su entorno cercano en el centro de las políticas públicas de salud”, ha añadido.
Más de mil episodios de ideación en un año
La presentación coincide con la publicación del informe La Conducta Suicida en Barcelona 2024, elaborado por la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB), que analiza por primera vez conjuntamente las ideaciones, las tentativas y las muertes por suicidio en la ciudad entre los años 2017 y 2024.
Durante el 2024 se registraron 1.128 episodios de ideación suicida y 860 tentativas entre residentes en Barcelona. Los datos muestran un incremento a partir de 2021, especialmente entre las personas jóvenes, coincidiendo con el deterioro de la salud mental asociado a las consecuencias sociales y económicas de la pandemia.
Aunque actualmente se observa una cierta estabilización, las cifras continúan por encima de los niveles previos a la pandemia. En 2019 se habían contabilizado 527 episodios de ideación y 577 tentativas.
En cuanto a las muertes por suicidio, se han mantenido más estables en los últimos años. En 2023 murieron 117 personas residentes en Barcelona por esta causa.
El informe también detecta perfiles diferentes según el tipo de conducta. Las ideaciones y tentativas son más frecuentes entre mujeres y personas jóvenes, mientras que las muertes se concentran más en hombres y personas de mayor edad.
Un mapa de puntos de riesgo y protocolos ante desahucios
El primer plan de acción, vigente entre 2026 y 2028, incluye medidas que van desde la prevención comunitaria hasta la mejora de la atención después de una crisis.
Entre las novedades destaca la elaboración de un mapa de puntos de riesgo en el espacio público para estudiar posteriormente medidas preventivas como protecciones físicas, vigilancia o señalización de los recursos de ayuda disponibles.
También se creará una red de espacios comunitarios seguros y protectores, que comenzará por los centros cívicos de barrio y buscará facilitar la detección y el acompañamiento de personas en situación de riesgo.
Otra de las actuaciones será un protocolo específico para intervenir en desahucios cuando se detecte riesgo de conducta suicida, destinado a los profesionales que participan en estos procedimientos.
En el ámbito educativo, el consistorio prevé formar a docentes sobre conductas autolesivas y reforzar las herramientas para identificar situaciones de sufrimiento emocional.
Más atención a los jóvenes y a las familias
La estrategia se divide en tres grandes ejes: prevención y sensibilización; detección y continuidad de la atención; y gobernanza, seguimiento y conocimiento.
Entre los objetivos se encuentran combatir factores como la soledad no deseada, el aislamiento social, las desigualdades y el malestar emocional, así como garantizar una mejor coordinación entre los servicios de emergencias, la atención comunitaria y los recursos de salud mental.
También se reforzará el apoyo a las familias, a los entornos cercanos y a los profesionales que acompañan a personas en situación de riesgo.
Para facilitar el acceso a los recursos a personas de diferentes orígenes, el Teléfono de Prevención del Suicidio y el Chat de Apoyo Emocional para Jóvenes incorporarán servicios de traducción y mediación lingüística y cultural.
Desde su puesta en marcha, el Teléfono de Prevención del Suicidio ha atendido más de 32.000 llamadas entre 2020 y agosto de 2026. Paralelamente, el chat destinado a los jóvenes ha gestionado casi 27.000 conversaciones desde 2022, mientras que más de 3.500 profesionales han recibido formación específica en este ámbito.
Con el nuevo plan, Barcelona quiere avanzar hacia una política preventiva que no actúe únicamente ante las situaciones más graves, sino que permita detectar antes el sufrimiento emocional, reforzar las redes de apoyo y facilitar una respuesta continuada a las personas y a su entorno.