Una familia formada por tres generaciones —abuela, madre y nieto— ha quedado en la calle este jueves en Cornellà de Llobregat, después de que la comitiva judicial ejecutara el desahucio del piso donde vivían desde hace 13 años. Según recoge 'elDiario.es', la vivienda, actualmente propiedad del BBVA, había sido alquilada inicialmente a un particular que dejó de pagar la hipoteca y desapareció.
Las afectadas son Olga Jerez, de 35 años, y su madre Ángeles García, de 65, que vivían en el piso con el hijo de Olga, un menor que en aquel momento se encontraba en el instituto. El niño ha crecido en esta vivienda desde pequeño.
Desde que les notificaron que tenían que abandonar la vivienda, la familia ha estado buscando un alquiler que pudieran pagar en la ciudad. Incluso el hijo ayudaba a buscar anuncios cuando volvía del instituto, pero no han encontrado ninguna opción: "Solo pedía un poco de tiempo hasta encontrar un piso donde poder ir con mi hija y mi nieto", explica Ángeles al citado medio. "Cualquiera que haya intentado buscar un piso de alquiler sabe lo difícil que es, y más en tan poco tiempo", añade Alina Rodríguez, miembro del Sindicato de Vivienda del Baix Llobregat.
Un propietario que desapareció
La familia explica que en 2013 alquiló el piso a un propietario particular, a quien solo vieron dos veces: el día que les enseñó la vivienda y cuando les entregó las llaves.
Los problemas comenzaron en 2016, cuando el propietario les pidió cambiar el número de cuenta para pagar el alquiler porque, según él, había cambiado de banco. Sin embargo, nunca les facilitó la nueva cuenta y, después de eso, desapareció sin dejar rastro. La familia intentó contactar con el hombre en reiteradas ocasiones, pero como no lo localizaban y no sabían en qué nueva cuenta debían ingresar el alquiler, dejaron de hacerlo.
Años más tarde, en 2022, la familia supo que el propietario hacía tiempo que no pagaba la hipoteca y que el piso había pasado a manos del BBVA.
Intento de negociar con el banco
Según explican Olga y Ángeles, cuando entendieron la situación intentaron negociar con el banco un nuevo contrato de alquiler o incluso la compra del piso, pero aseguran que no obtuvieron respuesta.
Fuentes del BBVA han confirmado a 'elDiario.es' que no se planteó ningún acuerdo de alquiler y que el proceso de desahucio se ejecutó de acuerdo con la normativa vigente.
Cuatro órdenes de desahucio
La familia había recibido cuatro órdenes de desahucio desde que se inició el proceso. La primera se dictó en junio de 2024, pero se pudo aplazar en varias ocasiones hasta este jueves, cuando finalmente no hubo más margen para detenerlo.
El día del desalojo, Olga y su madre esperaban en casa con profesoras del instituto del menor y miembros del Sindicato de Vivienda del Baix Llobregat, mientras varios vecinos y activistas se concentraban en la entrada del edificio para darles apoyo.
Después del desahucio, la familia pasó la primera noche en casa de una vecina del mismo bloque. Los servicios sociales les habían ofrecido alojamiento en un albergue, pero inicialmente lo rechazaron por el mal estado de la habitación.
Finalmente, al día siguiente se trasladaron a otro albergue temporal, mientras continúan a la espera de que la Mesa de Emergencia Habitacional les asigne una vivienda.
Según los servicios sociales de Cornellà de Llobregat, el caso se ha seguido desde el primer momento y se han presentado al juzgado informes que acreditan la vulnerabilidad de la familia, a pesar de que esto no ha servido para detener el desahucio.
Ahora, con todas sus pertenencias todavía en el rellano del antiguo edificio y sin una solución habitacional definitiva, la familia sigue sin saber dónde vivirá en los próximos días.