El esquiador andorrano Joan Verdú se ha visto envuelto de polémica en las últimas horas tras publicar en Instagram un mensaje sobre su participación en los Juegos Olímpicos portando la bandera de Andorra solo en castellano. La publicación ha generado una avalancha de críticas en las redes sociales, especialmente por parte de usuarios que consideran inadecuado que el representante oficial del país en una cita internacional tan simbólica no utilizara el catalán
La controversia no es menor si se tiene en cuenta que Verdú recibe financiación pública andorrana. Entre sus apoyos figura una beca Ara del Gobierno de Andorra, que cada año contribuye de manera significativa a la financiación de su carrera deportiva, así como el patrocinio del Comú de Andorra la Vella. Además, buena parte de sus patrocinadores son empresas del país
Este hecho choca frontalmente con el espíritu —y la letra— de la nueva ley de la lengua propia y oficial, que establece que las personas y entidades que reciben dinero público deben hacer sus comunicaciones públicas en catalán, un criterio que incluye también las redes sociales. En este caso, la paradoja es aún más evidente: la beca que recibe Verdú depende del Ministerio de Cultura y Deportes, que es precisamente el departamento encargado de velar por el cumplimiento de la normativa lingüística.
Ante la oleada de críticas, horas más tarde el esquiador ha editado su publicación en Instagram y ha añadido la versión en catalán. Aun así, el debate ya estaba servido y ha reabierto la discusión sobre el papel ejemplar que han de jugar los deportistas que representan al país —y que, además, reciben recursos públicos— en la defensa y el uso de la lengua propia y sobre todo, de la identidad y soberanía del país que representan.
Más allá del gesto final de rectificación, el caso vuelve a poner sobre la mesa hasta qué punto la ley se ha de aplicar con criterios claros y coherentes, también —y especialmente— cuando se trata de figuras públicas con una gran proyección mediática
