El catalán pierde terreno pero el Gobierno pide paciencia para ver los resultados de sus políticas

El castellano domina las relaciones familiares y entre amigos, mientras que el catalán también retrocede en sectores como la restauración, el comercio y el transporte público

02 de noviembre de 2026 a las 15:16h

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Los datos no invitan al optimismo. A pesar de las campañas de sensibilización, las políticas de promoción lingüística y la aprobación de nuevas obligaciones legales, el catalán continúa perdiendo terreno en Andorra. Así lo constata la encuesta Conocimientos y usos lingüísticos de la población de Andorra. Situación actual y evolución 1995-2026, presentada este lunes, que dibuja una realidad preocupante para la lengua oficial del país: cada vez se conoce menos el catalán y el castellano continúa imponiéndose en buena parte de las relaciones cotidianas.

El indicador de conocimiento del catalán ha pasado del 8,3 del 2022 al 7,9 actual, en una escala de diez puntos. Mientras tanto, el castellano no solo mantiene su posición dominante, sino que mejora ligeramente, pasando del 9,3 al 9,4. La distancia entre las dos lenguas se ensancha y pone de manifiesto las dificultades del catalán para mantener su presencia en una sociedad sometida a importantes transformaciones demográficas.

Ante este escenario, la ministra de Cultura, Juventud y Deportes, Mònica Bonell, ha reconocido que hay elementos preocupantes, pero ha apelado a la paciencia. Según ha defendido, los efectos de las políticas lingüísticas impulsadas recientemente no se pueden esperar de un día para otro. Todavía más lejos ha ido el director de Política Lingüística, Joan Sans, que ha advertido que los resultados de las nuevas obligaciones formativas podrían tardar diez años en hacerse visibles.

La respuesta institucional, por tanto, sitúa las posibles mejoras en un horizonte lejano, mientras los datos actuales evidencian que la situación del catalán continúa deteriorándose en todos los ámbitos.

 

Ni siquiera la administración garantiza plenamente el uso del catalán

Otro de los aspectos que merece una atención especial es la situación de la lengua oficial dentro de la misma administración pública.

Según la encuesta, el catalán representa el 62% de la lengua de atención en este ámbito, mientras que el porcentaje de uso por parte de los ciudadanos cuando se dirigen a los trabajadores públicos es del 58%. A pesar de que las cifras han mejorado respecto del 2022, continúan lejos de la universalidad que correspondería esperar de la administración de un país que tiene el catalán como única lengua oficial. La misma ministra Bonell ha reconocido que este porcentaje debería llegar al 100%.

El hecho de que la plena normalización lingüística continúe siendo un objetivo pendiente incluso dentro de las instituciones públicas plantea interrogantes sobre el alcance real de las políticas aplicadas hasta ahora.

 

El castellano domina en casa y entre los amigos

Una de las conclusiones más significativas del estudio es que el catalán no logra imponerse como lengua habitual en los espacios más cotidianos. En los hogares andorranos, el castellano es la lengua más utilizada, con un 38,8%, mientras que el catalán queda relegado al segundo lugar, con un 31,9%.

La situación se repite en las relaciones de amistad. El 38,2% de los encuestados utilizan habitualmente el castellano con los amigos, frente al 34,7% que usan el catalán. Unos datos que reflejan hasta qué punto la lengua oficial tiene dificultades para consolidarse como lengua de relación social.

También resulta significativo que solo el 38,9% de la población tenga el catalán como lengua inicial, frente al 46,9% que tiene el castellano. Es cierto que el porcentaje de personas que identifican el catalán como lengua propia aumenta hasta el 46,8%, pero esta identificación no se traduce en un uso habitual de la lengua.

Uno de los pocos indicadores claramente favorables es la transmisión lingüística entre generaciones: el catalán es la lengua preferente de transmisión de padres a hijos, con un 56,7%, doce puntos por encima del castellano. Un dato positivo que, sin embargo, contrasta con la realidad lingüística que se vive fuera del ámbito familiar.

 

La restauración, el comercio y el transporte público, entre los sectores donde retrocede el catalán

El panorama tampoco es especialmente alentador cuando se analiza el uso de la lengua en los servicios y establecimientos comerciales. La encuesta detecta una disminución del uso del catalán en restaurantes, tiendas, transporte público, pubs, discotecas y peluquerías.

En el caso de la restauración, la bajada es de cuatro puntos respecto a 2022. Se trata de un sector especialmente relevante por su relación directa con los residentes y los millones de visitantes que recibe anualmente el país.

Aunque el catalán sigue siendo la lengua más utilizada en las relaciones laborales externas, el castellano predomina en las comunicaciones internas entre trabajadores. Esta dualidad evidencia que la presencia del catalán de cara al público no siempre se corresponde con su uso real dentro de las empresas.

El estudio también identifica algunas mejoras, especialmente en la atención a los médicos generalistas y especialistas y en los grandes almacenes. Pero estos avances conviven con retrocesos en numerosos espacios de socialización.

Sobre el autor
Disseny sense títol (5)
Adrià Miró Canturri
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