La 15ª edición de la Calçotada de Escaldes-Engordany ha llenado este fin de semana el Prat del Roure aprovechando un tiempo plenamente primaveral. La cónsul mayor, Rosa Gili, ha celebrado el ambiente festivo y la buena respuesta ciudadana. "Hoy estamos contentos porque es verdad que este año hemos tenido un invierno de los que hacen época con mucha lluvia y mucha nieve. Este fin de semana primaveral apetece mucho estar fuera", ha afirmado. Gili ha deseado que "todo el mundo lo disfrute mucho" y ha destacado "el gran trabajo de la Unió del Pro-Turisme".
Desde la entidad organizadora, el presidente de la Unió Pro-Turisme de Escaldes-Engordany, Jaume Ambor, ha detallado se han servido "10.000 calçots y prevemos 800 raciones". De hecho, ha explicado que habitualmente se sitúan entre 600 y 700 raciones, pero que este año han incrementado la previsión. "Con el tiempo tan bueno que hace, no hay ningún puente donde la gente pueda marcharse y están todos aquí".
Cada ración incluye 12 calçots por persona, acompañados de butifarra, una rebanada de pan, bebida y babero, por un precio de 8 euros. La salsa es preparada y sin gluten.
"El secreto es la gente que tenemos aquí, los colaboradores". Una quincena de voluntarios, además de los ocho miembros de la junta, hacen posible la jornada. El trabajo empieza muy temprano "a las ocho de la mañana encendemos el fuego, preparamos la brasa, y a partir de las diez ya empezamos a hacer calçots". A media mañana ya llevaban varias cajas preparadas para repartir.
Con la afluencia constante de público durante la mañana, tanto la organización como el común detallan que la jornada cerró con un nuevo éxito de participación y con las existencias prácticamente agotadas.