Una empresa privada ha presentado un proyecto para construir una planta de biogás muy cerca del núcleo de Conill (Pujalt) y que podría tratar hasta 200.000 toneladas de residuos anuales. El proyecto ha generado preocupación en el territorio de la Alta Anoia y tanto particulares como entidades y ayuntamientos se han movilizado para presentar alegaciones al estudio de impacto ambiental. Es el caso de la asociación que agrupa las casas de turismo rural de la zona, que cree que esta actividad supondría un "grave perjuicio" para sus negocios. Entre otros, critican los olores que se derivarían de la planta y también el elevado paso de camiones -se calcula que unos setenta al día- por una carretera secundaria estrecha y que atraviesa por el medio el núcleo de Conill.
La empresa Verdalia Bio Pujalt presentó al Ayuntamiento de Pujalt (Anoia) hace más de dos años un proyecto para instalar una planta de biogás en el núcleo de Conill. En aquel momento, el consistorio lo vio con buenos ojos, ya que permitía tratar los purines de las granjas de la zona. Dos años después, sin embargo, la empresa ha modificado el proyecto y ha triplicado su dimensión, de forma que ahora la planta prevé tratar unas 200.000 toneladas de residuos anuales. Un proyecto que, en palabras del alcalde de Pujalt, Pere Massana, es "desproporcionado" para un municipio de 200 habitantes. De hecho, ahora las instalaciones prevén no sólo tratar purines, sino también otros tipos de residuos.
Ante esto, el Ayuntamiento de Pujalt ha decidido presentar alegaciones al proyecto -tienen tiempo hasta principios de septiembre- con el objetivo de que se reduzca la capacidad de la planta y se "dimensione" al tamaño del municipio. "Una cosa son unas instalaciones que traten las deyecciones cercanas y que promuevan la economía circular y otra muy diferente es una planta sobredimensionada que deba importar deyecciones y residuos de hasta 50 kilómetros de distancia", ha criticado el alcalde. Todo ello, además, comportará un tráfico "desorbitado" de camiones.
Afectación al turismo rural de la Alta Anoia
Hace más de 25 años que la zona de la Alta Anoia hizo una apuesta por el turismo rural sostenible y, por ello, desde la Asociación para el Desarrollo de la Alta Anoia ven con preocupación este proyecto. De hecho, ya han presentado alegaciones al estudio de impacto ambiental y critican que la planta de biogás podría comportar un "grave perjuicio" para sus negocios. La presidenta de la entidad, Laura Carulla, lamenta que el territorio ya acumula muchos proyectos relacionados con las energías renovables, como varios parques eólicos y solares, y dice que no quieren convertirse en "el vertedero" de Cataluña. "Reivindicamos que los proyectos se repartan de forma equitativa, no es necesario que venga todo aquí", expresa Carulla.
Desde la asociación lamentan la "poca información" que han recibido alrededor del proyecto y creen que el proyecto no ha especificado suficientemente las emisiones de olores y ruidos que provocaría la actividad de la planta. En este sentido, critican especialmente el elevado paso de camiones, ya que se calcula que habría un tráfico de unos setenta vehículos diarios. Todos ellos pasarían por una carretera secundaria "estrecha y con curvas" -la N-141a- que atraviesa por el medio del núcleo de Conill, donde viven unas cuarenta personas y hay varios establecimientos de turismo rural y también alguno de restauración. "La gente del territorio hemos apostado por arreglar las casas, por cuidar el paisaje, y nos da miedo que ahora venga una empresa de fuera y lo quiera estropear", expresa Carulla.
Carencias en la redacción del proyecto
La Asociación por la Sostenibilidad Ambiental de la Alta Segarra y la Anoia (ASAASA) es una de las entidades que también ha presentado alegaciones al proyecto. Su presidente, Josep Maria Canela, ha detallado que han esgrimido varios argumentos técnicos para oponerse a la instalación como la ubicación y las dimensiones de la planta. Asegura que las 200.000 toneladas anuales que se quieren tratar en la planta "superan en un 300% la capacidad de absorción del suelo de la zona" de la Alta Anoia. "Esto quiere decir que mucha parte de estas deyecciones deberán trasladarse a otro lugar y esto complica mucho más la gestión de los residuos", añade.
Desde la entidad también critican que la empresa ha aprovechado el estudio de olores que hizo para el primer proyecto que presentó, cuando la planta prevista "era mucho más pequeña". Y lo mismo ha pasado con el estudio de los ruidos, ha explicado Canela. Por ello, desde la asociación reclaman que la empresa vuelva a hacer un estudio de ruidos y olores que tengan en cuenta la proporción actual de la planta y también la ubicación, la meteorología, el viento que predomina en la zona, entre otros. Además, Canela dice que el estudio no especifica qué pasaría si hubiera una deflagración en la planta.
Finalmente, la asociación también apunta en sus alegaciones la "saturación" de proyectos relacionados con las energías renovables que hay en la zona. Canela dice que desde los diferentes núcleos de Pujalt tienen a la vista un total de 50 aerogeneradores que juntos suman un centenar de megavatios de potencia. Además, recuerda que se está construyendo un parque fotovoltaico y que hay dos más aprobados que sumarían 100 MW más. "Teniendo en cuenta que somos 200 habitantes, esto sale a 1 MW por habitante", expone Canela, que critica que las empresas utilizan una "lógica perversa": "Argumentan que se trata de un espacio está antropizado y que, por tanto, cabe todo, sin tener en cuenta que vive gente".