"Hoy es un día histórico que esperábamos desde hace mucho tiempo". Con estas palabras, el alcalde de Manresa, Marc Aloy, ha anunciado este martes la compra del convento de las Capuchinas por un coste de 1.440.000 euros. Lo ha hecho después de la firma y recogida de llaves en un acto ante notario donde también ha participado la presidenta federal de la Federación de Clarisas Capuchinas, Maria José Cano. Se trata de un espacio de gran valor histórico y patrimonial con 4.500 m². En mayo de 2025 se marchó la última monja de la comunidad de las clarisas capuchinas de Manresa, con 400 años de historia en la ciudad. Ahora se abrirá el debate para decidir sus usos. "Queremos que sea de uso público muy abierto (...) y en ningún caso especulativos", ha dicho el alcalde.
"Iremos hablando con tranquilidad, seguro que saldrán propuestas y que se tendrá que hacer un debate amplio, pero ahora ya lo podremos hacer porque el convento ya es de la ciudad", ha afirmado el alcalde de Manresa, Marc Aloy, momentos después de la firma.
La compraventa del edificio culmina un proceso largo y complejo dada la singularidad jurídica del edificio por su naturaleza canónica. La operación ha requerido la autorización del Dicasterio, en nombre del Vaticano, y esto ha alargado más el proceso.
El alcalde ha destacado este martes la "voluntad de llegar a un acuerdo" por parte de las dos partes, entre otras cosas, porque también era la voluntad de las monjas con quienes tenían un importante vínculo con la ciudad. Para Aloy, el convento es "histórico y muy simbólico" para la ciudad, que también hacía tiempo que reclamaba que pasara a formar parte del patrimonio local.
En el pleno municipal de julio de 2025 se aprobó una moción conjunta de ERC, Junts, Fem Manresa, Impulsem y el Grupo Nacionalista, con el apoyo del PSC y la abstención de Vox, en la que se instaba al gobierno municipal a pedir la cesión del convento a la ciudad o a explorar la compra.
La última monja pide que "beneficie" a la ciudad
La última monja que vivió en el convento, Pilar Lumbreras, también ha estado presente en el acto. "Siempre sentí que, si alguna vez la comunidad se acababa, el convento tenía que ser para la ciudad", ha dicho. A título personal, desea que el uso que se haga ahora "beneficie a la ciudad": "Me da igual que sea social, cultural o el tipo que sea, siempre que esté dentro de una línea honesta y recta".
Lumbreras, con 92 años, fue la última monja capuchina en abandonar el convento de Manresa en mayo de 2025. Se trasladó a una residencia por su avanzada edad. En la época de mayor esplendor, el convento había llegado a tener 25 monjas clarisas, aunque cuando Lumbreras entró, eran 16. En una entrevista con la ACN el día de su partida del convento, la monja aseguró que se marchaba "con resignación": "Siempre cuesta salir de casa tuya".
Un edificio con historia
El convento de las Capuchinas, conocido también como convento de San Carlos Borromeo, data del año 1638 y se encuentra situado en una parcela de 4.419 metros cuadrados. El inmueble conserva elementos arquitectónicos y patrimoniales de valor.
Hace 15 años las monjas intentaron ceder el convento a la Fundación Sociosanitaria de Manresa para que se pudiera hacer una residencia de ancianos. En aquel momento, sin embargo, el obispo de Vic intervino y revocó el acuerdo al considerar que no contaba con las autorizaciones canónicas pertinentes.
En el acto de firma de este martes también ha asistido el vicario general y moderador de la curia del Obispado de Vic, Josep Maria Riba.