Suplementos nutricionales y salud mental: investigadores catalanes estudian nuevas vías contra trastornos psiquiátricos

Una revisión liderada desde Reus apunta que algunos nutracéuticos podrían tener un papel complementario, pero reclama más ensayos clínicos antes de aplicarlos a la práctica clínica

05 de agosto de 2026 a las 13:27h

Un equipo de l’Institut de Recerca Biomèdica Catalunya Sud y de l’Hospital Universitari Institut Pere Mata ha liderado una revisión sistemática sobre el uso de suplementos nutracéuticos como tratamiento complementario en trastornos psiquiátricos.

El estudio se ha centrado en compuestos relacionados con la función mitocondrial, como la vitamina D3, la coenzima Q10, el magnesio o diversas vitaminas del grupo B. En los últimos años, trastornos como la esquizofrenia, el trastorno bipolar, la depresión mayor o el trastorno del espectro autista se han vinculado con disfunciones mitocondriales, es decir, con alteraciones en la capacidad de las células para producir energía.

El cerebro consume alrededor del 20% de la energía del organismo, producida mayoritariamente en las mitocondrias. Por ello, los investigadores han analizado si la suplementación dirigida a esta vía biológica puede traducirse en beneficios clínicos en salud mental.

 

122 estudios revisados

El equipo ha revisado artículos publicados entre enero de 2007 y abril de 2024. A partir de 2.061 registros identificados inicialmente, finalmente se han evaluado 122 estudios que cumplían los criterios de inclusión.

Entre los suplementos analizados, la vitamina D3 es el compuesto más estudiado en el conjunto de patologías. Los ensayos sobre prevención de la depresión no han demostrado un efecto global, pero algunos estudios sí han descrito mejoras en subgrupos concretos, como personas con depresión moderada o grave o durante el periodo perinatal.

La N-acetilcisteína también ha mostrado resultados más consistentes en algunos estudios sobre esquizofrenia, especialmente en síntomas globales y funciones cognitivas.

 

Se necesitan estudios más robustos

El primer autor del estudio y miembro del grupo de Genética y Ambiente en Psiquiatría de la HUIPM-IRB CatSud-URV, Juan Tortajada, subraya que los resultados son prometedores, pero aún no suficientes para trasladarlos directamente a la práctica clínica.

“Los hallazgos de esta revisión indican que algunos nutracéuticos podrían tener un papel prometedor como tratamiento complementario en psiquiatría, pero se necesitan ensayos clínicos más robustos, con protocolos estandarizados y biomarcadores validados de eficacia, antes de trasladar esta evidencia a la práctica clínica”, explica Tortajada.

Los autores también apuntan que futuras investigaciones deberían incorporar factores socioeconómicos, como el nivel educativo o los ingresos, ya que pueden influir en el acceso, la adherencia y la continuidad de los tratamientos nutracéuticos.

 

Una investigación con colaboración estatal

El estudio ha sido dirigido por Lourdes Martorell, con Juan Tortajada y Bengisu Kevser Bulduk como primeros autores, y se ha publicado en la revista ‘General Psychiatry’.

La investigación se ha desarrollado en el marco de una colaboración interCIBER, con la participación del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras. Esta cooperación ha permitido combinar la experiencia en salud mental con el conocimiento especializado en patología mitocondrial.

La coautora Glòria Garrabou, del IDIBAPS, la UB, el Hospital Clínic de Barcelona y el CIBERER, defiende que “este trabajo podría redundar en el desarrollo de nuevas aproximaciones terapéuticas para los trastornos mentales que combinarán la farmacología convencional con suplementos nutricionales”.

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