El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, ha puesto sobre la mesa una propuesta concreta para que el espacio a la izquierda del PSOE deje de competir internamente y se puedan disputar escaños a Vox “provincia a provincia”. En un acto celebrado este miércoles en la sala Galileo Galilei de Madrid, junto al dirigente de Más Madrid Emilio Delgado, Rufián ha reclamado “ciencia, método y orden” y ha apelado directamente a la “generosidad” de las direcciones para pactar “quién se presenta” en cada circunscripción.
“¿Qué sentido tiene que catorce izquierdas que representan lo mismo nos presentemos en el mismo sitio?”, se ha preguntado, en una intervención cargada de mensajes a las cúpulas. Su tesis es clara: evitar superposiciones donde no tienen sentido —ha citado, por ejemplo, que “no tiene ningún sentido que ERC compita con Compromís en el País Valenciano”— y maximizar el rendimiento electoral en un contexto de crecimiento de la ultraderecha. “Intentemos hacer algo diferente”, ha insistido.
Un “programa de mínimos” y coordinación en el Congreso
Rufián ha concretado que la fórmula pasaría por “pactar tres o cuatro puntos programáticos en común de las izquierdas” y que “cada uno se presente en su casa”. También ha defendido la creación de un “grupo interparlamentario coordinado común” para trabajar de manera conjunta, con el argumento de que “tenemos mucho más que nos une que lo que nos separa”.
El portavoz republicano ha avisado de que la estrategia exige renuncias y ha lanzado una pregunta con tono de alerta: “¿Vale la pena que compitamos entre nosotros cuando vienen ilegalizaciones y encarcelamientos? ¿De qué sirve si Abascal será ministro del Interior?”
La seguridad, una bandera a disputar
Emilio Delgado ha situado otro de los puntos sensibles del debate: la seguridad. Según el dirigente de Más Madrid, a la izquierda le cuesta hablar de ella “sin complejos” y eso deja espacio a la derecha. “Históricamente, la derecha ha ganado la bandera de la seguridad y se la ha quedado asociando seguridad con policía. Nosotros tenemos que tener un concepto más amplio”, ha apuntado, vinculándola a prevención, desigualdades y políticas urbanas que no concentren vivienda asequible en los mismos barrios.
Rufián ha reforzado esta idea y ha defendido que debates como la multirreincidencia o el hecho de que “la migración es un reto, no un problema” no pueden convertirse en un tabú. También ha reivindicado que sea “la izquierda laica” quien verbalice determinadas críticas, en referencia al velo integral: “El burka es una salvajada”.
Sala llena, ausencias y movimientos en paralelo
El acto, titulado “Disputar el presente para ganar el futuro” y moderado por la periodista Sarah Santaolalla, ha reunido a representantes de ERC, Comuns, PSC, Compromís, IU, CHA y Sumar, así como a diputados y senadores republicanos. En cambio, no han asistido Podem, EH Bildu ni BNG, formaciones que ya se han desmarcado de la propuesta.
A pesar de la presencia de diversos perfiles del espacio Sumar, su coordinadora, Lara Hernández, ha dejado claro antes de entrar que la formación “celebra el debate” y participa en él “con toda la buena intención”, pero mantiene un camino propio: este sábado hará un acto de refundación en Madrid y el 21 presentará su propuesta en el Círculo de Bellas Artes “para hacer una llamada amplia” para que otras fuerzas se sumen a ella.
En este escenario, la propuesta de Rufián llega con expectación mediática y con resistencias explícitas: ERC ya ha avisado que se presentará con sus siglas y diversas fuerzas interpeladas rechazan, por ahora, un frente común tal como lo ha planteado el portavoz republicano.