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El debate sobre el futuro de Seat ya ha entrado de lleno en el terreno político. Tras las informaciones que apuntan a que Volkswagen podría hacer desaparecer la marca antes de 2030, ERC ha advertido a la multinacional alemana de que Cataluña y las administraciones públicas han hecho una apuesta económica muy importante por la electrificación de la planta de Martorell.
Los republicanos recuerdan que se han invertido “miles de millones” de recursos públicos para impulsar la transformación industrial del grupo en Cataluña y reclaman saber cuál será el retorno de esta apuesta si Seat acaba quedando fuera de los planes de futuro de Volkswagen.
“Cataluña ha apostado por Volkswagen”
ERC considera “preocupantes” las informaciones sobre la posible retirada de Seat y pide “certezas” a la compañía. El partido defiende que la marca es una pieza estratégica de la industria catalana, uno de los principales motores económicos del país y un símbolo de su capacidad productiva.
“Cataluña ha apostado por Volkswagen. Ahora Volkswagen tiene que demostrar el mismo compromiso con Cataluña”, subrayan los republicanos.
Cupra sí, pero no a costa de Seat
La formación defiende que el crecimiento de Cupra es una buena noticia, pero rechaza que este proyecto se construya a cambio de sacrificar Seat. “Cupra es un éxito y hay que celebrarlo. Pero el éxito de Cupra no puede significar la desaparición de Seat. Cataluña necesita las dos marcas y necesita mantener toda su capacidad industrial”, afirma ERC.
Por ello, los republicanos piden al Grupo Volkswagen que reconsidere cualquier planteamiento que pueda poner en riesgo la continuidad de Seat y que garantice un proyecto industrial sólido para la marca, la planta de Martorell y la ocupación.
Reclaman implicación de las administraciones
ERC también pide una implicación “plena” de las diferentes administraciones para asegurar el futuro de Seat y de la actividad productiva vinculada a Martorell. El partido considera que, en un momento en que Europa quiere reforzar su autonomía industrial ante la competencia global, sería “incomprensible” renunciar a una marca histórica integrada en el tejido productivo europeo.
Los republicanos sitúan así la posible desaparición de Seat no solo como una decisión empresarial, sino como una cuestión de país, por el peso industrial, laboral y simbólico que la marca tiene en Cataluña.