La mona de Pascua vuelve a ser protagonista en muchos hogares catalanes este Lunes de Pascua, manteniendo viva una de las tradiciones más arraigadas del calendario festivo. Este dulce, que hoy conocemos como un brioche decorado con huevos de chocolate, plumas de colores y pollitos, esconde una historia larga y llena de simbolismo.
Aunque el origen exacto no es del todo claro, diversas teorías lo sitúan en culturas antiguas como la romana o la griega. Una de las versiones más extendidas apunta, sin embargo, al siglo XV, cuando los moriscos ofrecían un presente a sus señores para celebrar el fin de la Cuaresma.
Con el paso del tiempo, la mona ha evolucionado tanto en forma como en significado. En Cataluña se ha convertido en una elaboración dulce y cada vez más creativa, mientras que en otros territorios como el País Valenciano o Murcia todavía se conserva una versión más tradicional: redonda y con un huevo duro en el centro. Incluso hay variantes saladas, acompañadas de embutidos.
El simbolismo de los huevos es clave para entender esta tradición. Con la llegada del cristianismo, este elemento se asoció a la fertilidad y a la vida, y especialmente a la resurrección de Jesucristo. Por eso, los huevos, y posteriormente los pollitos y las plumas, se han consolidado como elementos esenciales de la mona.
Siguiendo la tradición, el padrino o la madrina regala la mona al ahijado o ahijada el Domingo de Pascua para que la coma al día siguiente. Antiguamente, el número de huevos que decoraban el pastel coincidía con la edad del niño, hasta un máximo de doce, momento que a menudo coincidía con la primera comunión.
Demogorgons y cazadoras K-Pop, los reyes de las monas de esta Pascua
Hoy en día, sin embargo, la tradición se ha adaptado a los nuevos tiempos. Las pastelerías elaboran auténticas figuras de chocolate personalizadas, inspiradas en personajes infantiles, deportes o mundos de fantasía. Esta evolución ha convertido la mona en una expresión creativa que cada año sorprende a pequeños y mayores.
Monstruos y cazadoras de monstruos son los reyes indiscutibles de esta Pascua. Los demogorgons de 'Stranger Things' y las protagonistas de 'K-Pop Demon Hunters' son las figuras más reclamadas este año, con el permiso de clásicos como el Barça, Son Goku o, ya más recientemente, Bluey