Las obras en el túnel de Rubí dejarán esta infraestructura inoperativa durante siete semanas, una situación que afectará notablemente los trenes de mercancías que circulan entre Francia y el Puerto de Barcelona.
Según un documento de Adif al que ha tenido acceso la ACN, los convoyes procedentes de Portbou tardarán hasta siete horas en llegar a Can Tunis, en lugar de las 2 horas y 42 minutos que se necesitaban con el túnel operativo. La causa de esta importante demora es que los trenes deberán seguir una ruta alternativa, pasando por Lleida y Sant Vicenç de Calders, lo que aumenta la distancia recorrida de los 192 kilómetros a los 521.
Con el túnel de Rubí cerrado, los trenes de mercancías que lleguen desde Portbou tendrán que desviarse hasta Sant Andreu, continuar hacia Lleida, pasar por Sant Vicenç de Calders y después dirigirse a Castellbisbal antes de llegar a Can Tunis. Desde aquí, podrán acceder al Puerto de Barcelona. Esta nueva ruta supondrá un aumento considerable de los tiempos de viaje y más complejidad logística.
Para los trenes que pueden circular por ancho internacional, la afectación será diferente. En estos casos, los trenes deberán detenerse en la estación de la Llagosta, y la mercancía que transporten deberá ser descargada en camiones para continuar su trayecto hasta el destino final.
Impacto para empresas y puertos
El cierre del túnel de Rubí también afecta a las empresas de Portbou (Alt Empordà) que utilizan el tren para transportar mercancías. Algunas de estas empresas han expresado su preocupación ante la nueva situación, ya que la decisión es reciente y aún están valorando alternativas. Una de ellas ha destacado que muchos maquinistas de Renfe no tienen la habilitación para hacer la ruta alternativa por Lleida, de siete horas, y han pedido que se permita el transporte de mercancías por la R11 de pasajeros en horario nocturno como posible solución. Si esto no es viable, la única otra opción sería el transporte por carretera, con las complicaciones que supone por el tipo de carretera entre Portbou y otros puntos, además del incremento de costes.
El Puerto de Tarragona también sufrirá el impacto de esta afectación, especialmente por los trenes procedentes de Francia, que mayoritariamente transportan vehículos y contenedores. Según José Luís Román, jefe de la división de gestión ferroportuaria del puerto tarraconense, las obras afectarán aproximadamente un 5% del total de trenes que se gestionan desde la infraestructura tarraconense. Aunque no se han comentado alternativas concretas por parte de las empresas ferroviarias, Román ha indicado que las están analizando.
En el caso del Puerto de Barcelona, el transporte ferroviario representa el 12% de los contenedores y el 40% de los vehículos. A pesar de que esta carga se puede mover alternativamente por camión, el puerto barcelonés registra unas 11.083 circulaciones ferroviarias anuales, el equivalente a unas 35 diarias. La mayoría de estas circulaciones son de tren de ancho ibérico, con 6.740 trenes anuales (61%), seguido del ancho métrico con 3.478 circulaciones (31%) y el ancho internacional UIC con 865 (8%).