Mediapro ha cerrado un acuerdo con los sindicatos para ejecutar un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectará a 189 trabajadores, una cifra que representa cerca del 20% de la plantilla del grupo en el Estado. La mayor parte de los despidos se concentrarán en los centros de Barcelona y Madrid.
La empresa ha comunicado la decisión este miércoles por la noche, asegurando que el plan de desvinculaciones responde a la necesidad de adaptarse a un sector audiovisual en plena transformación. Según la compañía, el objetivo es “reforzar la posición para competir en un entorno de profunda transformación del sector audiovisual”.
Reducción del ERE inicial
El plan final se ha rebajado respecto a la propuesta inicial presentada en marzo, que preveía 237 despidos. Mediapro atribuye esta reducción a la salida previa de más de una veintena de directivos y a diversas medidas internas de ahorro.
Actualmente, el grupo cuenta con poco más de 1.000 trabajadores en España, repartidos en diez centros de producción: tres en Barcelona, cuatro en Madrid y el resto en Palma, Zaragoza y Bilbao.
Protestas de los trabajadores
El proceso ha generado una fuerte respuesta por parte de la plantilla. El pasado 21 de abril, cerca de 150 trabajadores se concentraron ante la sede corporativa del grupo, en el edificio Imagina de Barcelona, y llegaron a cortar la avenida Diagonal. Durante la protesta, se pudieron ver pancartas con lemas como “No al ERE”.
Cambios en la dirección y contexto económico
La reestructuración llega después de varios movimientos en la cúpula de la empresa. El accionista mayoritario, Orient Hontai, destituyó a finales de 2023 al fundador Jaume Roures, y meses después también relevó a Tatxo Benet. Desde entonces, Sergio Oslé ocupa la presidencia y Carlos Núñez la dirección ejecutiva.
En paralelo, Mediapro atraviesa una etapa complicada en el ámbito económico. El grupo cerró 2024 con unas pérdidas de 79 millones de euros y una caída del 11% en los ingresos, que se situaron en 1.096 millones. Además, ha perdido uno de sus principales activos, los derechos televisivos de LaLiga, que no continuará explotando a partir de la temporada 2028-2029.
Con este escenario, la compañía afronta un proceso de transformación para redefinir su modelo de negocio y mantener la competitividad en un mercado cada vez más exigente.
