Una investigación liderada por investigadores de la Universitat Rovira i Virgili (URV) relaciona la calidad de la dieta con la fertilidad masculina y pone el foco en dos hábitos concretos: el consumo de frutos secos y la presencia de alimentos ultraprocesados en la alimentación.
El estudio, impulsado desde la Unidad de Nutrición Humana y la Unidad de Medicina Preventiva y Bioestadística de la URV, concluye que los hombres que consumen frutos secos de manera regular, al menos siete raciones a la semana, presentan una mejor calidad espermática y menos alteraciones en la movilidad de los espermatozoides.
La investigación forma parte del proyecto internacional Led-Fertyl y ha analizado datos de 222 hombres sanos de entre 18 y 40 años. Los participantes aportaron información sobre sus hábitos alimentarios a través de cuestionarios, que posteriormente se pusieron en relación con diferentes parámetros del seminograma.
Los ultraprocesados, vinculados a peores resultados
La investigación también analiza el impacto de los alimentos ultraprocesados, como por ejemplo patatas fritas o bollería, en la salud reproductiva masculina. Según los modelos estadísticos utilizados por los investigadores, sustituir alimentos más saludables por este tipo de productos se asocia con alteraciones negativas en el seminograma, especialmente en el número y la concentración de espermatozoides.
Los resultados refuerzan la idea de que la alimentación puede tener un papel relevante en la calidad del semen, aunque los investigadores insisten en que es necesario continuar estudiando esta relación antes de extraer conclusiones clínicas definitivas.
“Hay que seguir investigando”
El artículo se ha publicado en la revista científica 'Andrology' y tiene como primera autora Estefania Dávila-Córdova, investigadora predoctoral de la URV. “Hay que seguir investigando para entender mejor qué mecanismos biológicos explican estas asociaciones y hasta qué punto pueden tener implicaciones clínicas en fertilidad masculina”, ha reivindicado Dávila-Córdova.
Los autores recuerdan que la infertilidad afecta a cerca de una de cada seis personas en edad reproductiva en algún momento de la vida, según la Organización Mundial de la Salud. Aunque algunos factores que condicionan la fertilidad masculina son genéticos o vinculados a enfermedades, otros dependen del entorno y del estilo de vida.
Entre estos factores modificables, la alimentación aparece como un elemento cada vez más relevante. El estudio de la URV apunta que una dieta con más presencia de frutos secos y menos ultraprocesados podría contribuir a una mejor salud reproductiva masculina.