Dos de los grandes retos que afrontan los destinos turísticos son reducir su huella ambiental y fomentar su atractivo en mercados caracterizados por un elevado nivel de competencia. La movilidad sostenible es clave para garantizar la calidad de vida de los residentes y una experiencia satisfactoria a los visitantes, particularmente en entornos donde se produce una fuerte presión turística.
Por otro lado, el número y la variedad de actividades disponibles durante la estancia tienen una influencia directa sobre el atractivo del destino. Las excursiones de un solo día, más allá del municipio donde se aloje el turista, son un recurso útil para fomentar esta tendencia: amplían el abanico de actividades disponibles, permiten descubrir el territorio más allá del lugar de alojamiento y hacen más atractiva la opción de pasar más días en el destino, alargando la duración de la estancia. Pero para que este modelo funcione hay que entender cómo se mueven los turistas y facilitar que los desplazamientos se hagan de manera sostenible.
Con este objetivo, un equipo investigador del Departamento de Geografía de la Universitat Rovira i Virgili (URV) ha analizado qué factores influyen en la elección del coche o del transporte público durante las excursiones de un solo día que hacen los turistas alojados en la Costa Daurada. Los resultados, publicados en la revista 'Annals of Tourism Research Empirical Insights', exponen que la relación entre ambos medios de transporte es mucho más flexible de lo que se pensaba hasta ahora.
Los turistas que utilizan el coche no rechazan necesariamente el transporte público: en función del destino, la accesibilidad o las condiciones del servicio pueden optar por una alternativa u otra. “Tradicionalmente, se ha tendido a pensar que quien usa el coche difícilmente usará el transporte público, pero nuestros resultados indican que esta relación es complementaria y no excluyente”, explica Daniel Miravet, investigador del Departamento de Geografía de la URV.
Esta flexibilidad, según Miravet, abre la puerta a impulsar políticas de movilidad para reducir el uso del vehículo privado sin limitar las posibilidades de visitar el territorio: “El hecho de que una misma persona pueda optar por un medio u otro según el tipo de excursión que quiera hacer significa que hay margen para incentivar una movilidad más sostenible si se ofrecen alternativas competitivas”.
Entender cómo se mueven los turistas
Para llevar a cabo el estudio, el equipo investigador entrevistó a 1.954 turistas alojados en la Costa Daurada durante el verano de 2021. Las encuestas recogían información sobre el perfil sociodemográfico de los visitantes, las características de las vacaciones —como la duración de la estancia, el tipo de alojamiento o el medio de transporte utilizado para llegar al destino— y también sobre las excursiones realizadas durante las vacaciones, los lugares visitados y el sistema de transporte escogido en cada caso.
A partir de estos datos, los investigadores analizaron de manera conjunta dos decisiones estrechamente relacionadas: si los turistas hacían excursiones y qué medio de transporte escogían para desplazarse. Esta aproximación permitía estudiar no solo los factores que favorecen el uso del coche o del transporte público, sino también la relación entre ambas opciones.
Cerca de la mitad de los turistas encuestados (48,7%) hizo al menos una excursión durante su estancia en la Costa Daurada. De estos desplazamientos, más de la mitad se hicieron en vehículo privado, lo que confirma que sigue siendo el medio de transporte más utilizado. Sin embargo, también muestran que esta preferencia no es rígida: cuando las características del desplazamiento cambian —por ejemplo, si el destino es una ciudad bien conectada o aparcar allí es complicado— los mismos turistas están dispuestos a utilizar el transporte público.
Este comportamiento explica, por ejemplo, que muchos visitantes prefieran el tren o el autobús para desplazarse hasta Barcelona, mientras que opten por el coche en excursiones más cortas o hacia espacios con una oferta de transporte público más limitada. Para los investigadores, este comportamiento demuestra que las decisiones sobre dónde ir y cómo llegar se toman simultáneamente y se condicionan mutuamente: “Los visitantes valoran qué opciones tienen disponibles para llegar al lugar que quieren visitar y escogen el medio que mejor se adapta a sus necesidades”. Esto significa que mejorando las alternativas disponibles, se pueden mejorar los patrones de movilidad.
Coordinar movilidad y planificación turística
Pero fomentar una movilidad turística más sostenible requiere ir más allá de ampliar la oferta de transporte público. Si bien el estudio concluye que es necesario que los servicios sean frecuentes, fiables y conecten adecuadamente los principales atractivos turísticos con las zonas de alojamiento, también pone de manifiesto que estas políticas deben complementarse con medidas de gestión de la movilidad, como el incremento de espacios libres del tráfico de vehículos, la planificación y regulación del aparcamiento, servicios lanzadera hasta los principales puntos de interés o abonos integrados que faciliten los desplazamientos en transporte público.
Para los investigadores, es imprescindible tener en cuenta que los turistas deciden al mismo tiempo dónde quieren ir y cómo llegarán. Esto significa que la planificación del transporte no puede desvincularse de la planificación turística: desarrollar nuevos itinerarios, equipamientos o actividades también implica garantizar que se pueda acceder a ellos de manera cómoda sin depender necesariamente del vehículo privado. “Las estrategias turísticas y de movilidad deben planificarse conjuntamente porque son actividades estrechamente ligadas que generan sinergias”, resume Miravet.
El estudio concluye que la coordinación entre las políticas de movilidad y las de desarrollo turístico puede facilitar la transición hacia un modelo más sostenible, en el que los visitantes tengan más opciones para moverse por el territorio sin renunciar a descubrir nuevos lugares. El análisis, según los autores, puede ser de ayuda para destinos mediterráneos consolidados que buscan reducir el uso del vehículo privado y aumentar, a la vez, su atractivo turístico.