Decathlon se encuentra ante un nuevo obstáculo en su expansión en España. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha detectado riesgos para el mercado en su intención de adquirir Intersport y ha decidido llevar la operación a una segunda fase de análisis.
En la primera evaluación, 'El Economista' ha advertido que el regulador ha advertido de una elevada concentración en el sector de la venta de material deportivo, especialmente en equipamiento técnico, ropa y calzado. Esta situación podría reducir la competencia y dar demasiado peso a un único operador.
Según la CNMC, la compra podría limitar la presión competitiva en mercados donde ya existen barreras de entrada importantes, como la dificultad de acceder a locales comerciales estratégicos.
Menos oferta y menos innovación
El organismo alerta que la operación podría tener consecuencias directas para los consumidores. Entre los principales riesgos hay:
- Menos variedad de productos, sobre todo de marcas externas
- Reducción de la calidad y especialización del servicio
- Menos cobertura territorial
- Caída de los incentivos a la innovación
Este escenario enciende las alarmas en un sector muy competitivo y con gran peso en el mercado español.
Compromisos insuficientes
Decathlon ha intentado desbloquear la situación presentando compromisos para reducir los riesgos detectados. No obstante, la CNMC los considera insuficientes y ha optado por profundizar en el análisis.
Ahora, en esta segunda fase, el regulador podrá recopilar más información y tomar una decisión definitiva: desde autorizar la operación hasta imponer condiciones o, incluso, bloquearla.
Una operación clave para el sector
La compra de Intersport llega en un contexto complejo. La cadena se declaró en concurso de acreedores en marzo de 2025, después de acumular deudas y fracasar en su plan de viabilidad. El proceso terminó con la liquidación de sus sociedades en España, que gestionaban cerca de 120 tiendas —30 propias y el resto franquicias. La matriz de Intersport asumió la gestión de estas tiendas y las de Portugal, creando un nuevo grupo para todo el sur de Europa que incluye también las operaciones en Francia y Bélgica.
Para Decathlon, que actualmente cuenta con 176 establecimientos en el Estado, la operación suponía reforzar de manera clara su posición en el mercado. Ahora, sin embargo, el futuro de la compra queda en el aire y el golpe regulador pone en duda una de las grandes operaciones del sector deportivo en España.
