La Agencia Catalana del Agua (ACA) ha presentado un nuevo plan para asegurar la continuidad de los servicios esenciales del ciclo del agua durante al menos 24 horas en caso de un nuevo apagón eléctrico. El objetivo es reforzar la capacidad de respuesta del sistema después del cero energético del año pasado, que dejó 400.000 usuarios sin suministro en solo 12 horas en el área metropolitana de Barcelona.
La consejera Sílvia Paneque ha subrayado que este plan marca un punto de inflexión en la gestión del agua y busca evitar que se repitan situaciones de vulnerabilidad. Entre las medidas clave, destaca el objetivo de llegar hasta 72 horas de autonomía energética en instalaciones críticas, así como garantizar el suministro de combustible para los generadores y reforzar la red de comunicaciones de emergencia Rescat.
Más prevención ante escenarios de crisis
El documento analiza en profundidad el sistema e identifica 47 categorías de riesgo y 163 posibles causas que podrían afectar al servicio. De estas, se han priorizado 15 escenarios críticos, con protocolos específicos para actuar ante situaciones como fallos eléctricos o problemas de comunicación.
Según Paneque, el episodio vivido evidenció la fuerte dependencia del sistema de agua de la electricidad, especialmente en los procesos de bombeo y distribución. En zonas elevadas, la falta de suministro eléctrico impidió mantener la presión, hecho que provocó el agotamiento rápido de las reservas.
Además, en algunos casos, los grupos electrógenos no disponían de suficiente autonomía o capacidad, mientras que las incidencias en las comunicaciones dificultaron la coordinación entre operadores.
Inversión y más autonomía energética
Para revertir esta situación, el plan apuesta por aumentar la capacidad de almacenamiento de agua y optimizar la gestión de presiones para alargar la autonomía del sistema sin electricidad.
También se prevé reforzar los sistemas de alimentación alternativa con grupos electrógenos más potentes, garantizar el combustible necesario e impulsar proyectos de autogeneración energética. Paralelamente, se quieren establecer redundancias en las comunicaciones para asegurar la coordinación en escenarios críticos.
La consejera ha remarcado que se trata de “garantizar los servicios esenciales en cualquier escenario” y ha insistido en que el agua es un servicio básico que debe continuar funcionando incluso en situaciones de crisis.
Objetivo: no repetir el colapso
El plan también insta a los operadores a revisar sus protocolos, identificar necesidades energéticas y priorizar infraestructuras esenciales. Además, se promueve una “nueva cultura de protección y autoprotección” para anticipar posibles emergencias.
En cuanto a la inversión, el ACA destinará 6,8 millones de euros a la instalación de grupos electrógenos y depósitos asociados, una cifra que se podrá ajustar según las auditorías energéticas en curso.
Con este paquete de medidas, el Gobierno quiere garantizar que Cataluña no vuelva a quedar desprotegida ante un apagón que afecte a un servicio tan esencial como el agua.
