Los castells cambiarán para siempre este 2026: Puede marcar un antes y un después

Una nueva protección quiere responder a la evolución de los castells y a las exigencias actuales del pom de dalt con un objetivo principal: proteger a los niños

04 de marzo de 2026 a las 13:49h
Actualizado: 04 de marzo de 2026 a las 13:49h

Los castells se han hecho más altos, más complejos y más exigentes. Y ahora, la protección de los niños también se pone al día. La Coordinadora de Colles Castelleres de Catalunya (CCCC), la empresa NZI y el Hospital Sant Joan de Déu trabajan desde finales de 2024 en un nuevo casco casteller pensado para responder a las necesidades actuales del pom de dalt. El proyecto se encuentra en la fase final de diseño, con la optimización de tallas y ajustes, y con el desarrollo de un elemento clave: un protector facial que amplíe la zona cubierta.

El calendario ya tiene un primer hito marcado: el primer prototipo se quiere presentar en otoño de 2026. Si se cumplen los plazos, será el tercer modelo de casco destinado a los niños, después de los que se impulsaron en los años 2006 y 2008.

 

Más protección donde el casco actual no llega

El objetivo es claro: reforzar la seguridad en puntos especialmente expuestos. El nuevo diseño quiere mejorar la cobertura de la frente, la nariz y los pómulos, zonas que con el casco actual no quedan del todo protegidas. Además, el proyecto quiere corregir “pequeñas carencias” detectadas con los años, sobre todo en tallaje y ajuste, para que el casco quede mejor fijado y no se desplace ni bascule durante la ejecución del castell.

Según detalla la CCCC, el prototipo ya prevé una ampliación de la zona frontal y lateral, y una forma que favorezca que el sistema de retención mantenga el casco bien anclado a la cabeza, reduciendo el riesgo de movimientos.

 

El gran reto: un protector facial útil… pero no aparatoso

Uno de los puntos más delicados del proyecto es la protección del tercio superior de la cara. La solución, subrayan, no pasa por un casco integral como el de una moto: sería demasiado voluminoso y dificultaría la movilidad y la visión que necesita la chiquillería cuando sube y se coloca. La propuesta va en otra dirección: una pieza complementaria, diseñada desde el principio para convivir con el casco, pero independiente.

El reto es encontrar la forma y los materiales definitivos para que sea realmente efectiva sin convertirse en un obstáculo: debe proteger, pero sin molestar la visión, ni hacerse incómoda o pesada.

 

La experiencia médica de San Juan de Dios

En este punto, el asesoramiento médico juega un papel central. Especialistas de cirugía maxilofacial del Hospital Sant Joan de Déu han aportado soporte técnico, junto con equipos de Innovación, Unidad 3D y Fotografía Clínica del mismo centro, para ayudar a definir criterios de protección y encaje anatómico.

La Coordinadora recuerda que la introducción del casco supuso una reducción drástica de los traumatismos craneales graves, fracturas y hemorragias intracraneales. De hecho, sostiene que desde su implantación generalizada al pomo de arriba no se han registrado ni comunicado lesiones con secuelas a largo plazo.

Ahora, sin embargo, el mundo casteller ha cambiado: más nivel técnico y estructuras más grandes hacen que, según la CCCC, sea momento de revisar y actualizar la protección pasiva. El “casco 3.0” quiere ser la respuesta: más cobertura, mejor ajuste y una posible nueva línea de protección facial para que la canalla siga subiendo arriba con la máxima seguridad posible.

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Eric Mendo
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