Hoy domingo dijo David que era el último día de servicio en su restaurante. Un establecimiento mítico de Calafell, del Baix Penedès y, para mí, de Cataluña que cierra.
El Vell Papiol era algo más que un restaurante situado en la calle más transitada de la comarca del Baix Penedès, la calle del medio de Calafell playa.
En un mundo globalizado donde todos los lugares tienen las mismas franquicias, el Vell Papiol era el establecimiento que resistía, que nos transportaba a una realidad única, propia, humanista.
De cocina tradicional y de territorio, el Vell Papiol era el ejemplo de cocina con raíces, de aquellos restaurantes donde no ibas solo a comer, sino que ibas a probar un trozo de territorio, unos platos con historias, y uno de aquellos lugares donde te ponían el paisaje en la mesa.
Impulsor de Terra i Taula, como no podía ser de otra manera, un colectivo que, para mí, es el intento más logrado de explicar un territorio, un paisaje, una cultura, con la alimentación y la gastronomía y el saber hacer acumulado de muchos años y experiencias.
Con el cierre de El Vell Papiol ponemos fin a una historia de éxito. El éxito entendido como la persistencia de luchar por unos ideales, de la resistencia a continuar cocinando siguiendo la tradición y las experiencias familiares de pescadores y restauradores de Calafell playa.
Un Calafell playa que como el conjunto de Calafell y del resto de pueblos del Penedès Marítim no para de crecer y de transformarse, con el peligro de perder las raíces y la identidad propia. El mérito de la existencia del Vell Papiol era la resistencia a no perder la identidad gastronómica de Calafell, y de lo que David me dijo ayer, la mar de Calafell.
El mar de Calafell es el trozo de Mediterráneo que va de Vilanova i la Geltrú hasta Torredembarra. Frente a Cunit muchas veces encontramos pescadores faenando, y lo hacen en el mar de Calafell. Pues el Vell Papiol representaba eso, la Taula de la Mar de Calafell. En Cunit los abuelos siempre contaban cómo venían los pescadores y gente de Calafell a traer pescado al pueblo a cambio de los productos de los campesinos de Cunit. Antropología pura.
Calafell es uno de los municipios que mejor ha sabido conservar el patrimonio material e inmaterial. Joan Santacana ha sido y continúa siendo un maestro y un referente del cultivo del patrimonio en el Penedès. Seguro que encontrarán un espacio, un relato, para poder salvar el patrimonio inmaterial que representa el Vell Papiol y lo que gira a su alrededor. Al lado de la Cofradía de Pescadores debería haber algo que explique la gastronomía del Mar de Calafell, y nadie mejor que David para hacerla y ser uno de sus divulgadores.
Mucha suerte, David y familia.