OPINIÓN | Todo se decide en Barcelona

Artículo de opinión del alcalde de Cunit, Jaume Casañas

Jaume Casañas
02 de marzo de 2026 a las 08:54h

Estos días leemos en el Diario cómo el servicio 24h de Ictus se implantará en Lleida, una buena noticia para la buena gente de Ponent. En cambio, leemos también, que Tarragona y el conjunto de la región sanitaria del Camp de Tarragona no podrá disfrutar de este servicio 24h, malas noticias.

Pero, ¿por Qué Lleida sí y Tarragona no?

Según leemos, el hecho de que se implante el servicio en Lleida se debe al hecho de que en el acuerdo de presupuestos del Govern de la Generalitat de Catalunya, el grupo de los Comuns ha puesto como condición que en Lleida se pueda disfrutar de este servicio.

Es importante poner el acento en lo que está pasando de verdad, esto es, que la gente y los políticos del Camp de Tarragona no tenemos ningún margen de decisión con lo que tiene que hacer el Gobierno del País en el Camp de Tarragona. Se decide todo desde Barcelona, y es allí, donde los equilibrios políticos del Parlamento centrados exclusivamente en miradas metropolitanas de Barcelona, y no de Tarragona y su región, determinan lo que se hace en el conjunto del País y lo que no. 

Curiosamente han sido la mayoría de los alcaldes del Área Metropolitana del Camp de Tarragona, del PSC, los grandes ausentes. Una oportunidad para liderar el territorio perdida, para demostrar que el Área metropolitana podría liderar el conjunto del Camp de Tarragona.

Porque la escala geográfica real, del problema de la falta de servicio del ictus 24h, es la del conjunto de la Región del Camp de Tarragona, que comparte una región Sanitaria que afecta de la misma manera a la ciudad de Tarragona y al conjunto de municipios “metropolitanos”, como el municipio más pequeño del Priorat o de la Conca de Barberà.

Lo que nos hace falta es una gobernanza regional que nos permita tomar las decisiones que nos preocupan y nos ocupan en el Camp de Tarragona y desde el Camp de Tarragona y no desde un despacho de Barcelona, que está condicionado por unos equilibrios e intereses políticos que no nos representan. 

Quien sufre esta falta de gobernanza y el condicionamiento, desde y por Barcelona, son todos y cada uno de los ciudadanos de las comarcas del Camp de Tarragona y su calidad de vida.

Podemos seguir esperando, pero también, podemos empezar a hablar y actuar para revertir este centralismo barcelonés, que tanto nos afecta y tanto nos condiciona al sur del Llobregat.