OPINIÓN | Realitat Retrobada: las vidas de la Seu Vella

Artículo de opinión de la portavoz del Grupo Municipal de Junts en la Paeria, Violant Cervera

Violant Cervera
12 de febrero de 2026 a las 09:31h
Presentación Realidad reencontrada en la Seu Vella (JuntsXCat Paeria)
Presentación Realidad reencontrada en la Seu Vella (JuntsXCat Paeria)

¿Sabías que la Seu Vella fue catedral durante más de cuatrocientos años antes de convertirse en cuartel militar? ¿Que es la única catedral de Europa desacralizada? ¿Que a su alrededor había el barrio gótico de la Suda, derribado en los siglos XVII y XVIII para levantar una gran fortaleza que transformó el Turó en el “Castillo principal de Lérida” y acabó convirtiendo la Seu en cuartel militar? ¿Sabías que Felipe V de Borbón ordenó su derribo en el año 1746… pero que, por suerte, su muerte evitó su destrucción? 

¿Sabías que la catedral nueva no tiene campanario, porque lo es el campanario de la Seu Vella? ¿Sabías que su claustro es el más grande del mundo en estilo gótico y único por su galería abierta a la ciudad? ¿Sabías que en el año 1938 fue un campo de concentración? ¿O que hasta la Guerra Civil, la Seu conservaba una reliquia tan sorprendente como el primer pañal del Niño Jesús

¿Sabías que en la misma Colina, está el Castillo del Rey (La Suda), antiguo palacio real y centro de decisión política donde se proclamó rey, con solo seis años, Jaime I el Conquistador, y hubo los orígenes de la Corona catalano-aragonesa con las bodas de Ramón Berenguer IV y Petronila de Aragón?

¿Sabías que en el año 1278 se firmaron los Pariatges de Andorra, que marcan el nacimiento del Principado? ¿O que en 1313 se formalizó la Querimònia, el privilegio concedido por Jaime II al Valle de Arán con una relación directa con el rey sin servidumbres feudales)?

Preguntas que muchos leridanos no sabríamos responder del todo porque, si bien la Seu Vella forma parte de nuestro paisaje cotidiano, no conocemos toda la historia que se esconde en sus muros.

La Seu Vella es el símbolo que nos identifica, aquel que, cuando lo vemos de lejos, nos hace decir “ya estamos en casa”. Construida a partir de 1203 sobre una antigua mezquita, es una catedral singular de transición del románico al gótico. Situada en lo alto del cerro, desde donde domina la ciudad y toda la llanura, ha sido protagonista de una historia tan triste como flamante. Lleida, tierra de frontera, ha sufrido todas las grandes guerras, y la Seu también: desacralizada, expoliada, convertida en cuartel e incluso amenazada de derribo. Hoy es una auténtica “catedral despojada”

Estos días, se ha presentado “Realitat Retrobada”, un proyecto nacido de las aportaciones que Junts per Catalunya hizo en el acuerdo de presupuestos del 2024. Inicialmente pensado como un mapping, ha evolucionado en un proyecto que ofrecerá una experiencia inmersiva con realidad virtual y aumentada que permitirá viajar por siete siglos de historia del Turó. Podremos entender cómo era la Seu Vella cuando era catedral, cuando era cuartel militar o campo de concentración; recuperar visualmente elementos hoy desaparecidos; pasear por el claustro, la Pia Almoina o el campanario, y situar cada espacio dentro de su contexto histórico.

Desde Junts per Catalunya creemos que es imprescindible reivindicar la historia de Lleida, porque estamos convencidos de que solo conociendo de dónde venimos podemos entender mejor el presente y despertar un orgullo demasiado a menudo dormido. Y proyectos como este van más allá del patrimonio, porque generan curiosidad, refuerzan el sentimiento de pertenencia y nos reconectan con nuestra identidad colectiva

El relato se construirá con rigor gracias a la colaboración de la Cátedra del Turó de la Seu Vella de la Universitat de Lleida, de los Amics de la Seu Vella y del Museu de Lleida. No es solo tecnología: es conocimiento. Y este puede contribuir a su declaración como Patrimonio Mundial de la Humanidad.

Quiero hacer un agradecimiento muy especial a los Amics de la Seu Vella y, muy especialmente, a su presidente, Joan Ramon González, porque ha sido una de las personas que más me ha influenciado en esta defensa del monumento. Sus explicaciones, siempre didácticas y llenas de sentimiento, ayudan como nadie a amar el edificio, porque llenan de historia estas magníficas paredes

Quizás, a partir de ahora, cuando levantemos la mirada hacia la Seu Vella, ya no veremos solo una silueta, sino que veremos siglos de vida, una destrucción evitada in extremis y mucha perseverancia. Y entenderemos, un poco más, por qué esta colina es mucho más que un monumento majestuoso: es la memoria viva de Lleida

 

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