Vaya por delante mi respeto a la gerente de la región sanitaria de Lleida, Sra. Rosa Pérez, a quien conozco personalmente y que considero una gran profesional de la salud.
Pero permítanme los lectores que discrepe, esté muy enfadada y decepcionada, por el artículo publicado el pasado día 25 de diciembre en el diario Segre “Codi ictus: la realidad en Lleida” en el cual nos venía a decir, que la falta de profesionales hace que Lleida no pueda disponer del servicio de trombectomía mecánica las 24 horas al día.
La pregunta es, por qué Girona dispone de 24 horas, 7 días, Tarragona 12 horas 5 días y nosotros 5 horas por la mañana durante 5 días a la semana.
La encuesta de Salud pública de Cataluña de 2024 publicada por la Generalitat en noviembre de 2025, destaca que Lleida tiene la tasa de ictus más grande de Cataluña, un 2,6% de la población (7 décimas por encima de la media catalana), y un 1,7% en el Alt Pirineu y Aran.
Para dejarlo claro, un ictus es un infarto en el cerebro, es la falta de riego a una parte del cerebro por un trombo y la muerte de sus neuronas, si no se actúa rápidamente, dando como consecuencia pérdida de movilidad de parte del cuerpo, alterando el habla, el equilibrio o cualquier cosa que aquella parte del cerebro hace, y esto, que es muy frío sobre el papel, te puede cambiar la vida para siempre.
Paradójicamente, los hospitales reciben una aportación económica fuera de presupuesto si cumplen los tiempos que desde el departamento se exige al territorio, en lo que se denomina CÓDIGO ICTUS, puerta-TAC, puerta-aguja, hasta aquí las estadísticas. Pero después se hace el silencio, el vacío administrativo
El traslado de los casos graves a Barcelona, para la trombectomía mecánica, es decir, para extraer con un catéter el trombo que impide la circulación y que debe permitir disminuir o revertir la hemiplejía (pérdida de movimiento de una parte del cuerpo) o mejorar la alteración del habla o comprensión de las palabras, ya no tiene importancia, porque los 90-120 minutos que puede suponer el traslado a Barcelona son, sin más, la progresiva muerte de las neuronas y por tanto la imposibilidad de la recuperación de la parte afectada.
En una comparecencia en la comisión de Salud del Parlament, la consellera Pané señaló que los pocos casos de ictus que hay en Lleida (unos 600 afectados el último año) y Tarragona con una mortalidad inferior a la media catalana, no justifican que el servicio de atención a las trombectomías funcione las 24 horas del día de lunes a domingo. En esta comparecencia, admite la falta de profesionales y también que, si el servicio ampliara su horario, los sanitarios tendrían que librar al día siguiente y no podrían hacer otras tareas (en Barcelona no deben librar, no sé).
Cuando uno ocupa un cargo de responsabilidad en el territorio, sobre todo como el nuestro, lejos de los centros de poder y decisión, esparcido y poco poblado, no puede justificarse en la falta de profesionales. El hecho de que nosotros no tengamos las mismas oportunidades que la población de otras regiones sanitarias del país, nos debería rebelar, hacer sentir la voz para decir basta de agravios, plantarse, exigir y si es necesario, denunciar el incumplimiento del equilibrio territorial y la igualdad de oportunidades para la gente de Ponent.
La hemodinámica no era viable fuera de Barcelona y en 24 horas el Conseller Boi Ruiz, dio orden, después de la desafortunada muerte durante el traslado a Barcelona de un farmacéutico de Torreforta (Tarragona) por un CÓDIGO INFARTO. Al final, todo es voluntad y poner euros sobre la mesa.
Según la conferencia de la Organización Europea de accidentes cerebrovasculares celebrada en 2021, se espera un aumento de los casos del 35% para 2035. En este sentido, el artículo al que hacemos mención, explica que el hospital ha previsto un plan estructurado de formación de profesionales del servicio de Neurología para que puedan alcanzar competencias en trombectomía mecánica, una apuesta que verá sus frutos a medio plazo. La pregunta que me surge es evidente, ¿qué quiere decir para su administración “a medio plazo” si como se explica unas líneas antes, los profesionales formados en estas intervenciones, requieren años de especialización.
El artículo acaba diciendo que “no se trata solo de incidir en un titular o una demanda política concreta, sino de poner sobre la mesa soluciones viables y sostenibles que garanticen una sanidad pública fuerte, equitativa y preparada para los retos de mañana”.
Frase bastante interesante, ya que para nosotros en estos momentos no es ni equitativa ni está preparada para hoy. Esta es “la realidad en Lleida”. Veremos si para el año 2035 lo hemos conseguido.
Mientras tanto, si tienen que sufrir un ictus, por favor, de 9 a 14 de lunes a viernes o que nos pille en Barcelona.
