Sí. En Lleida queremos más.
Queremos más porque amamos nuestra ciudad. Porque nos negamos a aceptar que la resignación sea nuestro horizonte. Y porque sabemos que Lleida puede volver a ser una ciudad referente si hay un proyecto claro y valiente.
Nosotros no nos conformamos. No queremos una ciudad que simplemente resista. Queremos una ciudad que lidere, que crezca, que recupere el orgullo de ser Lleida.
Este es nuestro compromiso. Un proyecto construido sobre cuatro pilares que definen nuestra manera de entender la política y la ciudad: sensatez, dignidad, orden e identidad.
Queremos orden. Sin orden no hay libertad. Sin seguridad no hay convivencia. Sin respeto por las normas, quienes siempre acaban perdiendo son los ciudadanos que cumplen, trabajan y quieren vivir tranquilos.
Los leridanos tienen derecho a caminar por sus calles y barrios con seguridad. Tienen derecho a disfrutar de los espacios públicos sin miedo ni degradación. Y tienen derecho a unas administraciones que actúen con firmeza ante la delincuencia y el incivismo.
Por eso defendemos más coordinación entre todos los cuerpos policiales. Defendemos la Guardia Urbana, los Mossos d'Esquadra, la Guardia Civil y la Policía Nacional. Todos son necesarios. Todos contribuyen a proteger nuestra ciudad. La seguridad no entiende de siglas ni de ideologías; entiende de responsabilidad y de servicio público.
También decimos claramente que queremos una Lleida libre de okupas ilegales, de delincuentes reincidentes y de incívicos que hacen imposible la convivencia. La ley se debe cumplir. Los derechos de los vecinos deben estar siempre protegidos. No podemos seguir normalizando situaciones que deterioran nuestros barrios y generan una sensación de impunidad.
Pero también queremos identidad.
Lleida tiene una personalidad propia. Tiene una historia, unas tradiciones y una manera de entender la vida que forman parte de nuestro patrimonio colectivo. Este legado no es un obstáculo para el futuro; es la base sobre la que construirlo.
Por eso defendemos una integración exigente y basada en el respeto. Integrar, sí. Sustituir culturalmente, no.
Acoger no puede significar renunciar a lo que somos. Defendemos los valores occidentales, humanistas y de raíz cristiana que han configurado nuestra sociedad: la libertad, la igualdad entre hombres y mujeres, el respeto a la democracia, a los derechos humanos y a nuestra cultura.
No aceptamos que, en nombre de un multiculturalismo mal entendido, se impongan costumbres, prácticas o formas de vivir incompatibles con los valores que han hecho de Lleida una ciudad abierta, cohesionada y respetuosa. Nuestra identidad no se negocia; se preserva, se transmite y se defiende.
Y todo esto lo hacemos desde la dignidad.
La dignidad de defender los derechos de los leridanos. La dignidad de decir las cosas por su nombre. La dignidad de poner a las personas por encima de los intereses partidistas. Y la dignidad de hacer política con respeto, pero también con determinación.
Finalmente, está el sentido común. El sentido común es el valor que mejor define el carácter leridano. Es huir de los extremismos. Es gobernar con sentido común. Es pensar en interés de ciudad. Es tomar decisiones pensando en las familias, en los trabajadores, en los autónomos, en los agricultores, en los comerciantes y en todas las personas que cada día levantan esta ciudad.
Este es nuestro leridanismo. Un leridanismo político, social, cultural y económico. Un proyecto que pone Lleida por delante de cualquier otra consideración. Que defiende los intereses de la ciudad allí donde haga falta. Que reclama las inversiones que nos corresponden. Que apuesta por el talento, por la actividad económica y por unas oportunidades que eviten que nuestros jóvenes tengan que marcharse para construir su futuro.
Nosotros no queremos una Lleida resignada. No queremos una Lleida que pierda su personalidad ni una Lleida que se acostumbre al deterioro.
Desde el PP queremos una Lleida segura. Una Lleida orgullosa. Una Lleida con identidad. Una Lleida con ambición.
En definitiva, queremos más Lleida. Más ciudad. Más orgullo. Más futuro. Y más sentido común para conseguirlo.
