El dicho dice que cuando veas la barba de tu vecino cortar, pongas la tuya a remojar. Esto es exactamente lo que está pasando hoy en Lleida ante la degradación evidente de nuestros barrios. Del Centro Histórico a la Mariola. De Balàfia a Instituts–Escorxador. Ningún barrio es ajeno al modelo impuesto por un gobierno municipal que decide de espaldas a los vecinos y que entiende la participación ciudadana como un simple trámite, cuando no como una molestia.
La defensa de los barrios siempre ha sido una prioridad del PP de Lleida. Lo hemos demostrado con hechos y con una oposición clara y frontal al modelo de “hub cívico” —o como quieran llamarlo— que el gobierno socialista pretende imponer en Balàfia. Pero que nadie se equivoque: lo que pasa en Balàfia no es un caso aislado. Hoy es Balàfia. Mañana puede ser cualquier otro barrio.
La prueba la tenemos en intentos como el de abrir un albergue para temporeros en el antiguo hotel de la estación de tren. ¿Lo encontráis normal? ¡Qué idea de bombero! Y la confirmación definitiva es lo que está pasando en el barrio de Instituts–Escorxador, donde también se quiere imponer un “hub cívico” sin consenso y sin un verdadero proceso de participación ciudadana. Si no recuerdo mal, la última —o quizás la única— sesión informativa sobre este proyecto se hizo en julio de 2025. Informar no es participar. Escuchar no es imponer.
Escribo este artículo pensando especialmente en los vecinos y comerciantes de Instituts–Escorxador, un barrio que conozco perfectamente porque viví allí 29 años, en la calle Neptú. Donde mi madre regentaba la peluquería. Donde estudié en los Maristas. Donde tuve mi primera oficina como abogado, en la avenida Madrid. Pero sobre todo, en este barrio aprendí qué significa hacer comunidad.
En la calle todos nos conocíamos. La ferretería Reñé. Novedades Monné. La carnicería del señor Josep y la señora Carmen. Can Miquel, en la calle Templers con Unió. La panadería de la señora Carmen. El quiosco de Miquel, también en Unió. El restaurante L’Escala, en la calle Acadèmia. El bar Mare Nostrum, en la calle Templers. Los cines Lumière. Y tantos otros. Pero, por encima de todo, las personas. Éramos una familia. El barrio era una familia. Diferentes maneras de pensar, sí, pero con un objetivo compartido: hacer barrio.
Quien vio el barrio y quien lo ve hoy. Solo hay que pasear por las calles Neptú, Templers, Unió, Roca Labrador o Acadèmia; por la misma plaza Escorxador o por el lamentable estado del aparcamiento de la calle Alcalde Costa. No creo que hoy se pasee con la misma tranquilidad que hace treinta años.
Y, por si fuera poco, ahora se quiere negar al barrio el derecho a opinar y decidir qué se debe hacer en el antiguo convento de las Josefinas. Solo faltaría eso: que le nieguen el derecho a participar sobre el futuro del barrio. Ante esto, en el PP de Lleida alzamos la voz. En mayo de 2025 organizamos una reunión con más de 100 vecinos y comerciantes para rechazar el proyecto tal como está planteado y para exigir un verdadero proceso de participación real.
¿Qué se ha hecho desde entonces? ¿Cuántas sesiones informativas se han convocado? ¿Quién ha participado? ¿Quién decide realmente el modelo de barrio?
Los que hoy nos señalan, ¿dónde estaban cuando nosotros dábamos la cara ante los vecinos? Nos menosprecian, ridiculizan nuestra insistencia en la defensa de los barrios. Y ahora nos atacan porque se creen que Lleida es suya y que los que pensamos diferente no tenemos cabida.
Por 224.683,93 euros, el gobierno socialista de la Paeria ha licitado, sin escuchar a los vecinos, la redacción del proyecto básico y ejecutivo para rehabilitar el antiguo convento de las Josefinas, en la calle Academia, número 18, para convertirlo en el nuevo “Hub Cívic Acadèmia”. ¿Qué harán? Mezclar servicios. Lo que quiera el gobierno socialista, con la complicidad de ERC y Comú. Su modelo de participación acaba siempre igual: ellos deciden, ellos imponen. Y el resto, a callar.
Pues no. No abandonaré, ni abandonaremos, a los vecinos de Instituts–Escorxador ni de ningún otro barrio. Sus insultos y sus risas son nuestra fuerza. El tiempo se les acaba, y lo saben. Son cómplices de la Lleida de hoy por eso nos alzamos para defender la Lleida de mañana
