En el Día Nacional de la Conciliación, desde SATSE Cataluña volvemos a poner luz a una realidad que hace demasiado tiempo que arrastramos: las enfermeras y fisioterapeutas continuamos trabajando en un sistema que vulnera sistemáticamente nuestro derecho a conciliar. Trabajamos a turnos, noches, fines de semana y con cambios de última hora que lo condicionan todo. Nuestra vida queda aplazada, como si fuera prescindible.
Los datos lo demuestran con claridad: el 95% de las profesionales afirma que la falta de conciliación afecta su salud física o mental, y un 61,86% se declara insatisfecho con la situación. La presión es tan insostenible que un 66,99% se ha llegado a plantear marchar de la profesión. La falta de personal (65%), los cambios de turno imprevistos (40,86%), trabajar fines de semana (34,04%) o conocer las plantillas de trabajo con poquísima antelación (33,41%) impiden hacer planes a corto, medio o largo plazo. Familia, pareja, amistades y vida personal quedan relegadas a un segundo plano sin ninguna justificación ni compensación.
Esta precariedad organizativa no es fruto del azar, sino de decisiones políticas y de gestión que ponen el ahorro por delante de las personas. Y no solo perjudica a las profesionales: perjudica también a los pacientes y a un sistema sanitario que pierde talento, experiencia y estabilidad.
Aun así, desde SATSE continuamos trabajando. A nivel estatal, hemos conseguido que la reforma del Estatuto Marco incluya avances reales en jornada y conciliación: generalización de la jornada de 35 horas, planificación anual, derecho a la desconexión digital y medidas de protección para profesionales embarazadas o mayores de 55 años.
Pero no nos engañemos: no habrá igualdad real mientras las mujeres tengamos que elegir entre cuidar y cuidarnos, entre crecer profesionalmente o atender a la familia. No seguiremos pagando la falta de conciliación con nuestra salud ni con nuestro futuro. No permitiremos que sigan dejando nuestra vida en pausa.
